Opinión
“Cuando no se roba, alcanza para todo”...
Recién estuve en Orellana, “el último paraíso” de nuestra Amazonía que alberga en su territorio al Yasuní, símbolo de vida y es una de las mayores fuentes de biodiversidad del planeta y símbolo de resistencia ante una explotación que amenaza no solo el medio ambiente, sino el derecho a la vida de nuestros pueblos ancestrales no contactados.
Mientras yo disfrutaba un rico pescado en una feria popular en El Coca, la prefecta Guadalupe Llori me contaba cómo hace malabares para ejecutar obras de la prefectura. Y me sorprendió cómo logra trabajar con ingresos tan escasos, sobre todo cuando, según me dijo, más del 20 % del presupuesto se socializa con las parroquias rurales, a diferencia de otros prefectos que descuidan su tarea principal en el campo.
Ante mi extrañeza, la respuesta de Lupita fue simple: “cuando no se roba, alcanza para todo”. Desconozco el detalle de su gestión provincial, pero las palabras son sabiamente oportunas para este momento en el país.
El presidente Moreno admitió que la mesa no está servida. Y es verdad, porque llevaron hasta los platos, los cubiertos y ahora no hay ni para comer con cédula.
Habría mesa si cumplían el séptimo mandamiento: “no robarás”. Pese a ello, hoy nos toca comprometernos todos para superar la crisis, atrayendo inversión privada, ajustando el cinturón del gasto innecesario y mejorando la inversión social. Antes deben responder, quiénes nos robaron todo menos la esperanza en la mayor bonanza económica de la historia nacional.
Ab. Héctor Yépez Martínez.