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Opinión

Mi carta al Niño Dios

Imagen FOTO VICENTE FLORES-EDITORIALISTA

Aunque he crecido bastante tengo fe en ti, Niño Dios, y lo que te pido no es nada del otro mundo, sino simplemente que le muevas el corazón a tantos correístas que creyeron que la revolución era para un lleve y no para hacer obras que ayuden al buen vivir o a los que poco o nada tienen que es algo de ahorro, lo cual es muy distinto a vivir bien sin importarles los que nada tienen.

Está a la vista porque no han podido disimular, peor esconder los que aprovecharon la ingenuidad de un pueblo ofreciendo tales y cuales obras, que en la realidad nos han hundido económicamente con el argumento de que las obras están a la vista cuando lo que se ve es el incremento de millonarios endeudamientos que tendremos que pagar “porque así es la cosa”.

Como tú Niño Dios comenzarás a crecer luego de tu nacimiento en Belén, bien puedes rogar al Supremo Hacedor que “ablande el corazón” de los egoístas y que piensen que la bondad perdura. Es mejor ver sonreír a un pueblo antes que se debata en necesidades. La figuración y ambición tienen un principio y un final. Lo que perdura es el agradecimiento cuando se mitigan las necesidades y se aprende a vivir en paz.

Niñito Dios, de acuerdo con la tradición y fe recién vas a nacer. Pero da tu sabiduría como el Dios que todo lo puede y a todos amas, mucho podrás hacer por el bien de la humanidad y en particular por este país. Mueve el corazón de los indolentes para que, en paz, podamos trabajar sin ambiciones desmedidas y por el progreso general.