Opinión
El poder del pensamiento colectivo
Hacer una sociedad en constante desarrollo es el resultado de edificar un pensamiento colectivo de integración en torno a objetivos fundamentales. Un país o territorio necesita compartir una visión de su futuro y emprender los caminos para llegar a ese escenario vislumbrado.
Debemos instalar discusiones sobre nuestras búsquedas; abrir puertas a las preguntas por el Ecuador que queremos entregar a las generaciones futuras; que miremos el país que hemos llegado a ser para dibujar la evolución de los próximos años, lustros o décadas.
Necesitamos un pensamiento colectivo que nos brinde la posibilidad de sentirnos ecuatorianos con un futuro y un modelo de país hacia el cual caminar. Ese pensamiento colectivo solo puede construirse desde el reconocimiento de las identidades y los valores fundamentales de nuestra historia. Porque los ecuatorianos somos un pueblo que lleva en su sangre la herencia del mestizaje que nos ha regalado la multiplicidad y la gran diversidad.
Un pensamiento colectivo no quiere decir que debe ser unificado, igualado o estandarizado. Por el contrario, quiere decir que nos pensemos como colectivo, como sociedad, como país. Para las próximas elecciones es importante conocer los planes inscritos y es necesario también que los sufragantes exijan a quienes se proponen para administrar los bienes de todos, que expliquen cuándo, con qué fondos, en qué tiempo y con quién ejecutarán lo ofrecido. Ese es el propósito del pensamiento colectivo, entender todas las opiniones, las nuestras y las de los demás que son necesarias para generar la idea de consenso. Una idea que, tras su construcción, nos transforma como sociedad.