Opinión
Elección del Consejo de Participación Ciudadana
El próximo 24 tendremos la delicadísima tarea de elegir prefectos, alcaldes, concejales, etcétera, y, al Consejo de Participación Ciudadana, el cual se encargará de seleccionar a los “supercontroladores” del Estado, es decir, según el Art. 208 de la Constitución, al procurador general y superintendentes, de entre las ternas propuestas por el presidente; a los defensores del Pueblo y Público, fiscal y contralor general, miembros del CNE, Tribunal Contencioso Electoral y Consejo de la Judicatura.
Además, deberá investigar denuncias sobre actos u omisiones que afecten a la participación ciudadana o generen corrupción, emitir informes sobre la existencia de indicios de responsabilidad, formular las recomendaciones necesarias e impulsar las acciones que correspondan y actuar como parte en las causas que se instauren como consecuencia de sus investigaciones.
Es decir, que su poder es inconmensurable. En sus manos tendrá el destino de la corrupción en el país. O la aupará o la destruirá. O será juez implacable o garantizará la impunidad.
Hasta que se lo elimine, debemos elegir a quienes no obedezcan a un pasado corrupto, 7 principales y 7 suplentes. Si votamos nulo, la sola opción sería la convocatoria a elecciones para 10 días después, ocasionando gastos e inseguridad, pero no la muerte del Consejo.
Por ello, debemos estudiar el perfil de los candidatos y votar sin anular el voto.