Editorial: Entre la basura y el abandono
La insalubridad y la acumulación de desperdicios en esquinas, tachos y parterres del centro, norte y sur del Puerto Principal no son nuevas

En la avenida José María Egas, en La Alborada, hay basura acumulada la mañana de este jueves 19 de marzo.
Guayaquil está sucia. En sus veredas, la acumulación de basura salta a la vista y dibuja un panorama deprimente. A esto se suman los malos olores, la presencia de roedores e insectos, e incluso personas en situación de calle que hurgan entre las fundas en busca de algo que les sirva.
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En los últimos días, el problema se ha agravado. Las complicaciones que enfrenta la empresa recolectora para operar durante el toque de queda dispuesto por el Gobierno han generado retrasos en el servicio y, con ello, el malestar ciudadano.
Sin embargo, la insalubridad y la acumulación de desperdicios en esquinas, tachos y parterres del centro, norte y sur del Puerto Principal no son nuevas. EXTRA ya lo ha denunciado en múltiples reportajes ciudadanos, evidenciando cómo, en los bajos de edificios y en varias calles del centro porteño, es común encontrar a diario fundas de basura abiertas y regadas.

En Villamil, la basura no ha sido recogida desde el domingo 15 de marzo.
El problema ha rebasado los límites. Y la responsabilidad no recae únicamente en la empresa encargada de la recolección, sino también en la falta de cultura ciudadana.
Persisten malas prácticas como sacar la basura a cualquier hora, lo que agrava una situación que ya es crítica. Guayaquil merece más que excusas, merece una ciudad limpia y gente responsable que cumpla.