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Opinión

Editorial: Caminar, subir, bajar y pagar

El novedoso sistema de transporte aerosuspendido Aerovía, que entró a funcionar en diciembre, luego de largos trabajos emprendidos por el Municipio de Guayaquil para unir en el más corto tiempo al puerto principal con Durán, si bien al momento de su inauguración tuvo una masiva respuesta, más por su atractivo turístico que por la rapidez (apenas algunos minutos) para atravesar el caudaloso y ancho río Guayas, con el pasar de los días su público usuario ha ido decreciendo lo que, por supuesto, preocupa de sobremanera a las autoridades seccionales.

Se ha informado que para satisfacer las necesidades de los pasajeros de las cabinas suspendidas, la Autoridad de Tránsito Municipal de Guayaquil y la Empresa de Movilidad y Tránsito de Durán (EMOT) están trabajando en un sistema multimodal para ir hacia el uso de una tarjeta única y establecer una sola tarifa, ya que los usuarios se han quejado por el costo que les representa.

Por ejemplo, en Durán el malestar se presenta cuando los pasajeros no solo deben pagar por el valor de la tarjeta para usar las cabinas, también por el pasaje del bus de transporte que los lleve hasta la estación. Muchos desconocen la existencia de los alimentadores, que tampoco están claramente identificados. Es decir, los ciudadanos caminan, pagan por un transporte, se bajan y vuelven a pagar para movilizarse al lugar que desean.

En la actualidad se sigue utilizando el transporte terrestre, cruzando los largos puentes, lo que significa una mayor demora, aunque el pago se lo haga por una sola vez.