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Diario Extra Ecuador

Editorial: Nuevo Ecuador, nueva mordaza

Sin la Supercom, el poder busca nuevas vías para presionar a medios críticos y controlar el relato sobre corrupción, inseguridad y crisis social en Ecuador

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Maquillar la realidad para que el pueblo crea que vive en un país ideal es una práctica vieja del autoritarismo. Para lograrlo, siempre se necesita un enemigo al que culpar de todo lo que no funciona y, de paso, silenciarlo. No, no es la trama de una serie de ficción; es una escena repetida del mismo libreto, aunque con distinto director. En 2019 se firmó el acta de defunción de la Supercom, el organismo de control y censura del correísmo que regulaba contenidos, imponía titulares, ordenaba correcciones obligatorias y sancionaba a los medios que se atrevían a desobedecer. Aquella herramienta desapareció en 2019, pero el afán de control no. Hoy, sin la Supercom, parecería que el Gobierno ha optado por otras vías para asfixiar a la prensa incómoda, a la que no se alinea con el discurso oficial ni acepta ‘maquillar’ un Ecuador que sigue golpeado por la corrupción, el avance de las organizaciones criminales, el abandono a jubilados y afiliados, la falta de medicinas y una educación que no recibe las garantías mínimas. Para ese objetivo resultan útiles instituciones como el Servicio de Rentas Internas, la Superintendencia de Compañías y quién sabe cuántas entidades estatales más, utilizadas como instrumentos de presión. Todo con tal de doblegar a medios como EXTRA y EXPRESO, cuya labor incomoda porque insiste en contar lo que otros prefieren esconder.

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