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Opinión

El invitado del día: ‘Los’ Brayan y ‘las’ Britany

¿Se han percatado de que las clases medias-altas de nuestro país ponen nombres de sus antepasados a sus hijos? ¿Será que quieren que ellos también repitan sus vidas ‘honorables y exitosas’?

¿Se han percatado de que las clases medias-altas de nuestro país ponen nombres de sus antepasados a sus hijos? ¿Será que quieren que ellos también repitan sus vidas ‘honorables y exitosas’?

Recientemente el INEC reveló que, las grandes mayorías prefieren ponerles nombres extranjeros y hasta extravagantes a sus hijos, como: Dylan, Iker, Erick, Brayan, etc., igualmente para las mujeres, aunque las ‘Marías’ siguen siendo las preferidas, casi un millón de ellas desde hace más de un siglo, y ahora, en 2016, se inscribieron mas de 3.400 en el Registro Civil.

Si tomamos a la cultura como la máxima expresión de la identidad, ¿estaríamos frente a un fenómeno de transculturización en nuestro país? Porque, ¿qué más identificativo que el nombre propio de una persona? Parecería además que las clases populares mestizas e incluso indígenas usan esos nombres sacados del cine, la televisión o la farándula internacional, no solo para que se parezcan a ellos sino para que imiten sus culturas, distanciándolos de sus propias vidas monótonas sin ‘glamour’ y hasta miserables que les ha tocado vivir. Deberíamos tener muy en cuenta estas estadísticas porque desvelan sin duda una creciente pérdida de nuestra cultura e identidad. ¿Nos falta orgullo?, ¿Quiénes somos realmente?, se preguntarán en algún momento estos ‘Brayans y Britanys criollos’, porque al final del día, uno siempre anda en la búsqueda de sus orígenes.