La luz no se resuelve solita: crisis eléctrica y costos se trasladan a empresas en Ecuador
El discurso oficial contrasta con la realidad: empresas asumen altos costos para generar energía ante una crisis que sigue sin solución estructural

Recreación: empresas recurren a generadores propios ante fallas en el suministro eléctrico.
Resulta contradictorio que, mientras se habla de estabilidad eléctrica, a las empresas se les pida que busquen cómo generar su propia energía. Ese doble discurso del Gobierno Nacional no soluciona el problema de fondo: lo que hace es pasarle la factura (y bien alta) al sector privado.
Depender de que los negocios se las ingenien no debería ser la salida a la crisis energética que todavía ronda y no deja de asustar a los ecuatorianos. La Constitución es clara: el Estado debe garantizar servicios básicos, incluida la electricidad. Cuando eso no se cumple, no solo se falla en la norma, también se obliga a las empresas a gastar más, sobre todo en combustibles que ya no tienen subsidio. Y para rematar, los reembolsos que se ofrecen ni siquiera alcanzan a cubrir todo. A eso hay que sumarle el desgaste de equipos que no están hechos para trabajar así, al límite y por tanto tiempo.

Ecuador aún no supera sus crisis por líos de energía eléctrica.
Mientras tanto, el país sigue pateando el problema de fondo: atraer inversión extranjera que realmente solucione el tema eléctrico. Los trámites siguen siendo un dolor de cabeza y frenan alternativas como la energía solar; y el fortalecimiento de la red de transmisión avanza, pero a paso lento. Así, la solución estructural sigue quedándose en veremos.