No alcanza con sumar policías
Nuestros niños han dejado de ser víctimas colaterales de esta ola de violencia criminal que parece vino para quedarse y se han convertido en blanco fácil de maleantes inescrupulosos, que no les basta con quitarles sus pertenencias, sino que los hieren y hasta acaban con sus vidas. ¡Escenario trágico!
Ellos, que son el futuro del país, no solo crecen en medio de la exclusión, la miseria, el abuso y el consumo de las drogas, ahora también tienen que esquivar las balas.
Llevar a nuestros pequeños a una heladería, a un parque o incluso a la escuela se ha convertido en un asunto de vida o muerte, ya no nos encontramos seguros en ninguna parte, estamos a la buena de Dios y a merced de los matones.
No basta con que el Gobierno entienda el temor de los ciudadanos o que sume más policías para la lucha contra los narcocriminales, es necesario que reduzca las brechas donde germina la delincuencia. Es momento que lleguen más oportunidades.