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Opinión

AV25: del Oriente a la gloria

Como todo ser humano, tuvo sus caídas, que lo mermaron en lo físico, incluso en lo personal e íntimo

Han pasado varios días desde que se supo de su sorpresivo retiro. Luis Antonio Valencia Mosquera, proveniente de la Amazonía ecuatoriana (Nueva Loja, Sucumbíos), surgió de los sueños de todo niño hechizado por la bolita mágica que bendice a los grandes.

Desde muchacho, a sus 14 años, su primer trampolín fue el club Caribe Junior de su ciudad natal, para luego dar el salto que lo llevó a Primera A con los rojos militares de El Nacional. La ruta del Tren Amazónico se forjaba con disciplina, profesionalismo y sacrificio en el equipo rojo, su vitrina internacional para que el fútbol español se interesara por él y empiece una carrera de ensueño en el Villarreal, en 2005. Esto le sirvió para conformar la selección ecuatoriana que clasificó por segunda vez a un Mundial.

El recorrido internacional del Tren hace estación en Inglaterra, destacando su gran paso por los diablos rojos del Manchester United (apadrinado por el legendario Sir Alex Ferguson), que lo llevaron a tocar el cielo con un palmarés indiscutible; hace su penúltima parada en Liga de Quito; hasta terminar su viaje en el Querétaro, de México.

Como todo ser humano, tuvo sus caídas, que lo mermaron en lo físico, incluso en lo personal e íntimo. Con humildad pidió perdón por todos aquellos errores. Todo tiene un ciclo y el hombre que hace pocos años fue el lateral más rápido del mundo; el que lució la sagrada 7 de los Beckham, Cantoná, Ronaldo; el de la gloriosa 16 tricolor; el legendario AV25 que veíamos en la Premier, en la Champions, en los videojuegos... cede esa pelotita mágica para que otro prodigio de nuestras canchas ecuatorianas la agarre y emprenda un nuevo viaje.