Editorial: ¡Que el Señor nos proteja!

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Editorial: ¡Que el Señor nos proteja!

El problema de las cárceles en el Ecuador era una bomba de tiempo que en cualquier momento iba a explotar, y explotó. ¿A quién culpar? ¿Al gobierno de Guillermo Lasso? ¿Al de Correa? A estas alturas del partido nada se saca con buscar culpables, porque lo que se necesita es una solución. Para conocimiento de todos, esta guerra carcelaria está estrechamente relacionada con el narcotráfico y a una batalla entre bandas delictivas por peleas de territorio para la comercialización de droga, donde queda también en evidencia que la mafia internacional opera a través de ellos.

Y parece que por fin el país recibirá ayuda internacional de países con experiencia en este tipo de eventos como Estados Unidos, Colombia, Israel, Reino Unido, España, además de organizaciones como las Naciones Unidas y la Unión Europea. Si esta guerra sangrienta no hubiese salido de las cárceles, quizás no habría causado tanta conmoción, pero la misma se ha trasladado a las calles y en esta guerra paga el que es y el que no es.

Después de la última matanza en la Penitenciaría del Litoral se creyó que tendríamos algo de tranquilidad, sin embargo el secuestro de la hija de alias Fito, líder de Los Choneros, vuelve a ponernos con “el Jesús en la boca”, como dicen los ‘sabios’ del barrio. Solo de pensar en la furia e impotencia de este capo tras las rejas, quita el sueño a más de uno. Que las represalias de la guerra declarada entre mafias no recaiga en los que no tienen la culpa de nada. Que este secuestro tenga un final libre de muerte para que no se agite más el avispero, y que la ayuda llegue pronto. ¡Que Dios nos proteja!