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Opinión

Editorial: Tierra de nadie

No es noticia nueva que la provincia de Guayas se despierta prácticamente a diario con noticias de muertes violentas, gran parte de ellas debido al sicariato. Y es que estos asesinos a sueldo ya no le tienen miedo a nada ni a nadie. Irrumpen en viviendas, parques e incluso hasta en centros comerciales, bares y fiestas familiares para lograr su cometido. Matan a cualquier hora, en la vía pública e incluso lo hacen frente a menores, madres y esposas.

El presidente del Ecuador, Guillermo Lasso, informó de la necesidad de trabajar, en la brevedad posible, para defender a la ciudadanía de la violencia y de la delincuencia organizada, y se trazó como reto reducir el crimen en las zonas más violentas del país, tarea sumamente complicada, por ser uno de los principales males que aquejan al pueblo ecuatoriano.

En lo que va del año, los muertos a causa del sicariato suman más de doscientos, y este tipo de delito, que no es nada menos que un ajuste de cuentas, por lo general está relacionado con el tema drogas. Nuestro país se ha convertido en un lugar de paso y almacenamiento de estupefacientes para el mundo del narcotráfico, por lo que la delincuencia organizada se pelea territorios y mata sin piedad.

Ojalá que las medidas que adopte el Gobierno para erradicar tan terrible mal sean radicales. Que vuelque a las calles a militares, de ser necesario, para volver a tener, en la medida de lo posible, una vida tranquila.