Elecciones seccionales en Ecuador: los retos de ADN y el correísmo para 2026
El 2026 será decisivo para definir candidaturas, alianzas y estrategias rumbo a las elecciones seccionales de 2027 en Ecuador

Habrá elecciones seccionales en 2027. Movimientos políticos afrontan retos.
El calendario político de Ecuador comienza a acelerarse. Aunque las elecciones seccionales se realizarán en febrero de 2027, el año 2026 será decisivo para definir candidaturas, alianzas y relatos que marcarán el rumbo de los gobiernos locales. Alcaldías, prefecturas y juntas parroquiales estarán en disputa en un escenario atravesado por la polarización política, la reconfiguración de fuerzas y nuevas reglas electorales.
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Un año clave para las elecciones seccionales
Según el Código de la Democracia, el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe declarar el inicio formal del proceso electoral con un año de anticipación. Eso implica que durante 2026 se activará el calendario, incluida una de las fechas más sensibles: la inscripción de candidaturas, que, como ha ocurrido en procesos anteriores, podría concentrarse en el último trimestre del año.

El Consejo Nacional Electoral tendrá un nuevo reto en 2027.
Este anticipo convierte a 2026 en un período estratégico. No solo se empezarán a perfilar nombres, sino que se instalarán los mensajes políticos y se pondrá a prueba la capacidad de organización territorial de los movimientos, especialmente en un país que llega a este ciclo tras unas elecciones generales altamente disputadas en 2025.
ADN y correísmo: una disputa que se traslada al territorio
Del último proceso electoral emergieron con fuerza dos bloques: Acción Democrática Nacional (ADN), el movimiento del presidente Daniel Noboa, y la Revolución Ciudadana. Ambos concentran la mayor parte de curules en la Asamblea Nacional y ahora se preparan para medir fuerzas en el ámbito local.
Para ADN, el desafío es mayúsculo. El movimiento carece de una estructura sólida en gobiernos autónomos descentralizados y no cuenta con una red amplia de alcaldes o prefectos propios. Su reto será construir candidaturas competitivas en provincias y cantones donde aún no tiene presencia orgánica, más allá de alianzas puntuales.

En 2027, los ecuatorianos elegirán prefectos, alcaldes y autoridades parroquiales.
El correísmo, en cambio, parte con ventaja territorial. Mantiene influencia en provincias clave como Guayas, Pichincha y Azuay, así como en sus capitales. Sin embargo, también enfrenta tensiones internas. La convención que el movimiento celebrará en Manta será determinante para redefinir liderazgos y aclarar quiénes buscarán la reelección o nuevos cargos.
El rol de los movimientos más pequeños y las alianzas
En medio de este escenario polarizado, otras organizaciones buscan reposicionarse. Pachakutik, el Partido Socialista Ecuatoriano y Unidad Popular ganaron visibilidad durante la campaña de la Consulta Popular de 2025, en la que impulsaron el No. Aunque ese resultado no los convirtió en protagonistas electorales, sí fortaleció un discurso de articulación de las izquierdas.
Este contexto cobra especial relevancia por la aplicación, por primera vez en elecciones seccionales, del método D’Hondt para la asignación de escaños, tras las reformas al Código de la Democracia. La consultora política Grace Jiménez resume el momento como “el año del relato político”, en el que se consolidarán bases y mensajes desde lo local. Advierte, además, que el nuevo método podría empujar a los movimientos pequeños a buscar cobijo en alianzas con las grandes fuerzas.
¿Quiénes suenan ya para las principales ciudades?
A poco más de un año de los comicios, los nombres comienzan a circular, especialmente en Quito y Guayaquil.
En la capital, el alcalde Pabel Muñoz ha expresado su intención de buscar la reelección, aunque enfrenta tensiones tanto con el Gobierno central como dentro de su propio movimiento. En paralelo, reaparecen figuras como el exalcalde Jorge Yunda y el asambleísta Andrés Castillo, en un escenario históricamente marcado por la fragmentación del voto.
En Guayaquil, Aquiles Álvarez se ha consolidado como uno de los principales opositores al Ejecutivo. Aunque no ha confirmado una reelección, tampoco la ha descartado. Otros nombres que han entrado en el debate público incluyen a Andrés Guschmer y al ministro del Interior, John Reimberg, mientras que la eventual candidatura de Andrea González quedó en suspenso tras su designación como embajadora.
¿La Asamblea como cantera de candidatos?
Un elemento adicional es el posible impacto de las seccionales en la Asamblea Nacional. Analistas advierten que, especialmente en ADN, los legisladores son los cuadros con mayor visibilidad territorial, lo que podría derivar en renuncias para competir por cargos locales. Sin embargo, esta estrategia no está exenta de riesgos, ya que la lógica de confrontación del Legislativo no siempre se traduce en una gestión eficaz a nivel municipal o provincial.
Con 2026 por delante, el tablero político local empieza a moverse. Lo que hoy son nombres y tensiones, en pocos meses se convertirá en candidaturas, alianzas y disputas que definirán el poder territorial en Ecuador.
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