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Diario Extra Ecuador

La cartera Óscar de la Renta, el refugio en Vía a la Costa y las múltiples caras de alias Rolex

La vida criminal de Rubén Jaramillo acabó en Colombia este 22 de febrero de 2026. Era un ‘narco enlace’ entre bandas de Perú, Ecuador y Colombia

Alias Rólex fue capturado en Cali, Colombia, el pasado 22 de febrero de 2026.

Alias Rólex fue capturado en Cali, Colombia, el pasado 22 de febrero de 2026.Policía Colombia / Editada con uso de tecnología

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La madrugada del 23 de febrero de 2026, el aire húmedo de Cali, Colombia, fue testigo del fin de una era para el crimen transnacional.

En una operación quirúrgica que unió a la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía General de la Nación y agentes de la DEA, se materializó la captura de Rubén Darío Jaramillo Pinto, un hombre cuya sombra se extendía por tres naciones bajo los alias de “Cucho” o “Rolex”.

No era un gatillero más; era el “articulador clave”, el engranaje maestro que permitía que la cocaína del Frente Dagoberto Ramos de las disidencias de las FARC fluyera sin contratiempos hacia los centros de acopio de “Los Lobos” en Ecuador y la red de “Los Pulpos” en Perú.

Al momento de su captura definitiva, el rastro de sus operaciones marítimas mediante lanchas Go Fast desde las costas ecuatorianas ya estaba marcado en los radares de Ohio y el Pacífico estadounidense.

El origen de las mil caras

La vida de Jaramillo Pinto es un manual de supervivencia en la clandestinidad. Aunque ante las cortes ecuatorianas declaró haber nacido en El Triunfo (Guayas) y tener nacionalidad ecuatoriana, las investigaciones revelaron una identidad colombiana paralela.

Según su propio relato, salió de Ecuador a los ocho años llevado por sus padres y regresó décadas después para establecerse en el corazón logístico del narcotráfico regional: Guayaquil.

Para evadir a la justicia, construyó una arquitectura de identidades que incluía cédulas auténticas pero con datos falsos. EXTRA accedió a uno de los documentos que usó para esconderse. Vinculado a ese nombre y número de cédula, hay toda una historia en Ecuador.

Uno de los documentos alterados por las Rólex, según la Policía de Colombia.

Uno de los documentos alterados por las Rólex, según la Policía de Colombia.Cortesía

Registros judiciales a los que accedió este Diario muestran que, durante años, habitó el mundo bajo los nombres de Luis Adrián Palacios Mendoza, Carlos Enrique García, Sebastián Javier Cedeño Aguilar y Jackson Iván Lucas Rivera. 

Cuando finalmente fue acorralado por primera vez en noviembre de 2010, la policía encontró en su poder una agenda Óscar de la Renta que guardaba, como trofeos de su engaño, pasaportes colombianos, tarjetas andinas de migración y licencias de conducir con rostros idénticos pero nombres distintos.

Ante los jueces, justificó su metamorfosis posando como víctima. Alegó que debía dinero, que había sido baleado —mostrando una cicatriz en el pecho— y que usaba los documentos para "proteger a su familia" de supuestos acreedores.

La fachada dorada en Los Ceibos

En Guayaquil, Jaramillo Pinto no vivía en los suburbios, sino en la exclusividad de la Urbanización Puerto Seymour (Puerto Ceibos). Allí, tras muros que sugerían una vida de éxito empresarial, mantenía una fachada como “comisionista” dedicado a la venta de ropa, calzado y mariscos.

El Servicio de Rentas Internas (SRI) registraba sus actividades económicas lícitas, pero los equipos de vigilancia antinarcóticos descubrieron que su verdadera mercadería era mucho más volátil.

Desde su refugio en Vía a la Costa, coordinaba la logística que conectaba los laboratorios del Cauca colombiano con las rutas andinas.

Seguimientos policiales captaron escenas reveladoras: Jaramillo Pinto custodiando bultos de papel secante, un insumo crítico que no tiene uso en la venta de mariscos, pero que es esencial para extraer la humedad del clorhidrato de cocaína durante su procesamiento. 

Su casa no era solo un hogar, era un centro de operaciones donde se hallaron armas, municiones y computadoras con la contabilidad del flujo de alcaloides.

Avionetas y rutas terrestres

El poder de alias Rolex radicaba en su capacidad de movimiento. En septiembre de 2010, los agentes de inteligencia registraron un evento digno de una trama cinematográfica. Una avioneta aterrizó en el aeropuerto de Cariamanga (Loja), de la cual descendió Jaramillo Pinto junto a dos ciudadanos extranjeros.

En la pista lo esperaba Idelfonso Briseño, un socio local que lo trasladó a domicilios que funcionaban como laboratorios satélites. 

La red utilizaba vehículos acondicionados con “caletas” (compartimentos ocultos) para mover la droga por tierra desde Colombia hacia Perú, mientras él supervisaba cada eslabón de la cadena. Sus vínculos llegaban hasta el norte de Perú, donde la policía de ese país desmanteló laboratorios vinculados a su estructura en el marco de los operativos “Remolino” y “Neblina”.

El sistema judicial: Una puerta giratoria

A pesar de la gravedad de sus actividades, Jaramillo Pinto demostró ser un maestro en navegar las grietas del sistema judicial. En 2011, recibió una condena unificada de 12 años de reclusión por tráfico de drogas en Guayaquil. Sin embargo, su estancia en prisión no fue un impedimento para sus negocios.

En 2015, mientras estaba recluido en el pabellón 7 de la Penitenciaría del Litoral, fue vinculado a un caso de extorsión operado desde su celda contra un comerciante de maquinaria pesada en Machala.

La fiscalía presentó pruebas contundentes. El teléfono BlackBerry utilizado para las llamadas amenazantes fue hallado en su cama, junto con escritos que contenían números de cuentas bancarias y contactos internacionales.

El capturado es solicitado por una corte de Estados Unidos.

El capturado es solicitado por una corte de Estados Unidos.Policía Colombia

No obstante, en un fallo que ejemplifica la impunidad, el tribunal dictó una sentencia absolutoria a su favor. ¿La razón? La víctima y los testigos clave nunca comparecieron a la audiencia de juzgamiento, dejando al fiscal sin el testimonio directo necesario para ratificar la culpabilidad.

Su golpe maestro judicial ocurrió en 2021. Tras haber cumplido el 60 por ciento de su condena y presentar informes psicológicos favorables y un puntaje de 8.61 (conducta "muy buena") en su plan de rehabilitación, un juez de garantías penitenciarias de Guayaquil le concedió el régimen semiabierto. Bajo la promesa de residir en Guayaquil y presentarse mensualmente, Jaramillo Pinto cruzó la puerta de la cárcel.

El ascenso de "Los Lobos" y la caída final

Una vez en libertad condicional, Jaramillo Pinto se integró plenamente a la expansión de “Los Lobos”, organización que para 2021 ya controlaba gran parte de las economías ilegales en Ecuador. 

Su rol como enlace con las disidencias de las FARC se volvió vital cuando esta megabanda fue declarada por el Departamento del Tesoro de EE. UU. como la mayor estructura de tráfico de drogas en territorio ecuatoriano.

Su racha de suerte empezó a derrumbarse en septiembre de 2025 en Cali. En una revisión rutinaria que se tornó en un golpe estratégico, fue detenido en flagrancia con 49 kilogramos de clorhidrato de cocaína. 

Los ladrillos de droga portaban las marcas distintivas del Frente Dagoberto Ramos, confirmando su nexo ininterrumpido con los grupos armados colombianos.

Meses después de esa detención, el hombre que vivió múltiples vidas bajo distintos nombres en las urbanizaciones de lujo de Guayaquil, aguarda su extradición a los Estados Unidos en una celda de máxima seguridad de Bogotá. Con su captura, las autoridades colombianas y la DEA aseguran haber descabezado el puente logístico más sofisticado de la región andina.

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