Canela y Negro, la conmovedora historia de los perros que acompañan a trabajar a su dueño, en Quito
Carlos Vásquez salió de Colombia por trabajo y hoy recorre Quito reciclando junto a Canela y Negro, sus dos compañeros inseparables.

Carlos recorre todos los días las calles del Centro Histórico de Quito junto a sus dos canes.
Carlos Vásquez es un reciclador colombiano. Él camina por las calles del centro norte de Quito empujando un coche de metal en el que también viajan sus dos mascotas, que se han convertido en sus mejores amigas y ayudantes.
Canela es una pitbull de dos años, a quien compró en 50 dólares, y Negro es un perro mestizo que adoptó tras encontrarlo en el parque El Ejido. Los peluditos viven con el extranjero de 52 años en una casa colonial, cerca de La Basílica.
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Carlos se levanta a las 06:00, hace café, prepara las croquetas para sus asistentes y juntos se preparan para trabajar. En su recorrido hacia el norte recoge cartón, botellas, aluminio, baterías y todo lo que la gente le quiera entregar.

Canela es muy querida por los vecinos.
Lo hace caminando por la avenida Amazonas o la 10 de Agosto, hasta llegar lo más al norte que pueda. Por la tarde regresa hasta el sector 24 de Mayo, en el Centro Histórico, para entregar el material y ganarse el pan y croqueta diarios.
Una nueva vida
Carlos trabajaba como zapatero en su país natal, pero en Ecuador no ha podido ejercer ese oficio. Es por eso se dedicó al reciclaje. Antes vendía inciensos y pañitos húmedos, pero dejó esa actividad porque no le alcanzaba para mantenerse ni para alimentar a sus perros.
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Con la reciclada paga los 100 dólares del arriendo y sobrevive junto a sus mejores amigas. En sus días no hay ingresos seguros. A veces gana 10 dólares, otras veces $8, $5 o incluso menos. El día de la entrevista, según relató, apenas había conseguido 2 dólares.

Durante el recorrido hacen paradas técnicas para ser mimados por los vecinos.
Carlos asegura que prefiere andar con los perritos porque así evita meterse en problemas y en chismes con la gente. Para él, convivir con sus mascotas le resulta más llevadero que discutir o exponerse en la calle.
Los canes forman parte integral de su jornada. Ambos lo acompañan mientras recoge el material y lo protegen como si fueran una especie de guardaespaldas peludos. Por momentos hacen paradas técnicas en parques para que los perritos puedan hacer sus necesidades y jueguen con otros canes.
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Al final de la jornada, cuando regresan a casa, Canela y Negro descansan sobre el coche mientras Carlos los empuja. Como una especie de recompensa al trabajo que hicieron ese día.
También dice que son animales tranquilos, leales y defensores. Cree que su presencia también impone respeto. “Conmigo no se meten”, menciona.

Los dueños de locales les regalan agua para la sed.
Añade que siempre procura cuidarlos. Todos los días les compra comida y hasta carga una peinilla para sacarles las pulgas que, según relata, otros perros de la calle les pasan.
Un recorrido conocido
Durante el regreso a su casa, Carlos camina por la calle Venezuela, que se convierte en una pasarela para los perritos, porque son aclamados por los transeúntes, quienes les toman fotos y graban videos. “Son dóciles y adorables. Nunca se alteran y no han agredido a nadie”, comenta el colombiano.
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Por otro lado, los perritos son mimados por los dueños de negocios. Una de esas paradas es un local de helados, donde Sonia Vinueza suele verlos con frecuencia.

Cuando terminan la jornada llegan agotados a su hogar.
Ella describe a Carlos como una buena persona y asegura que cuida bien a sus mascotas. A Sonia le gustan los animales y comenta que también tiene mascotas rescatadas. Por eso, cuando puede, les regala agua y helado a los perros. Según asegura, a Canela le gusta más ese premio.
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Por su parte, a Negro le gusta entrar a las joyerías o tiendas de ropa para que le brinden un poco de agua y le acaricien el lomo. Y para finalizar el recorrido, ambos canes gastan su última energía ladrando y provocando a otros perros que están dentro de sus casas, como una forma de marcar territorio y su hora de llegada.