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Dogging en Guayaquil: así funcionan los encuentros sexuales clandestinos en parques
El dogging gana terreno en Guayaquil con encuentros sexuales en parques públicos y durante el día. Conoce cómo funciona
En Guayaquil, el sexo al aire libre y en espacios públicos es más frecuente de lo que muchos podrían imaginar. Silbidos, palabras clave y señales sirven para que quienes participan en el dogging, práctica que consiste en tener sexo o felaciones en lugares públicos, ya sea en pareja o grupo, con desconocidos y, en ocasiones, frente a espectadores, se reconozcan en los puntos de encuentro.
Dogging en Guayaquil: una práctica sexual oculta a plena vista
En el Puerto Principal, estas citas ocurren en varios sectores de la ciudad. Aunque suceden a plena vista, permanecen ocultas para quienes no forman parte de esta red.
A través de grupos privados de Telegram, accesibles solo mediante invitación, se difunde este foro para que las personas asistan a los encuentros. Allí, los usuarios no solo recomiendan lugares, sino que también comparten las experiencias que han vivido en estos espacios.

En estos foros de internet se comparten los llamados “puntos de encuentro ideales”, a los cuales acuden personas de distintas orientaciones sexuales.
Guayacanes: el parque familiar convertido en zona sexual
Uno de estos lugares está ubicado al norte, entre la avenida Narcisa de Jesús y la quinta etapa de la ciudadela Guayacanes. Allí, un parque que alguna vez fue un espacio de esparcimiento familiar, según denuncias de vecinos, se ha convertido en un escenario habitual para estas actividades.
“Esto pasa casi todos los días”, aseguran los residentes, quienes hablaron con EXTRA bajo reserva de identidad. Relatan que las personas llegan entre las 13:00 y las 18:30, se esconden entre la maleza y se cubren con cartones o prendas para no ser vistos.

Guayacanes: Las señales que utilizan para identificarse
Además, según la información que circula en el foro, los participantes usan señales corporales para reconocerse: el hombre debe tocarse sus partes íntimas y la mujer, uno de sus senos.

El malestar entre los vecinos es evidente. Algunos aseguran que han tenido que lidiar con esta situación por más de dos años.
“Al principio pensábamos que eran parejas que venían a conversar, porque para eso es un parque. Pero quienes vivimos en casas de varios pisos empezamos a notar que se escondían entre las plantas, se tapaban con algo y luego se movían... ahí nos dimos cuenta de lo que pasaba”, contó una moradora, visiblemente incómoda.
Con una bebida gaseosa para aplacar el calor
Añadió: “Hoy (viernes 1 de agosto de 2025) vino una pareja como a las dos de la tarde. Compraron una cola en la tienda frente al parque y luego se metieron entre los matorrales. Esto pasa a diario. Llamamos a la Policía, pero no vienen o llegan cuando ya no hay nadie”.
Cansados de la inacción, los vecinos decidieron organizarse y crearon un grupo de WhatsApp para alertarse cada vez que notan la llegada de personas desconocidas con intenciones sospechosas.
“Nos avisamos entre todos, porque este parque se ha convertido en un motel. Creen que con un cartón encima no los va a ver nadie, pero ya hemos encontrado a varios infraganti y los hemos sacado. Este espacio es para los niños, para las familias, no para este tipo de cosas”, manifestó otra residente.
Las secuelas de estos encuentros quedan a la vista: ropa interior, zapatos, cartones, envolturas de preservativos y otros objetos son hallados con frecuencia entre la vegetación del parque.
Código Orgánico Integral Penal
San Felipe: el parque frondoso que ahora es punto para relaciones sexuales en grupo
El segundo punto está ubicado en la urbanización San Felipe, también al norte de la ciudad. El parque central, descrito en el foro como “frondoso y privado”, es usado para encuentros y felaciones grupales.

Los árboles robustos y el césped se convierten en cama y paredes, un entorno “ideal” que la soledad del sector completa para quienes buscan dar rienda suelta a sus deseos sexuales, según la página web.

Al igual que en Guayacanes, existen códigos, aunque diferentes. Aquí, un silbido es la señal para buscar “acción”, mientras que la palabra clave “Karen” indica que solo se quiere ser espectador.
“Esto viene sucediendo hace unos siete años”, denuncia un morador que pidió mantener su identidad en reserva. “Se aprovechan de las dimensiones del parque y los árboles. Vienen a cualquier hora, pero más de madrugada y en grupos grandes. A menudo consumen drogas y alcohol, porque por las mañanas encontramos los rastros”.
Vecinos se organizan ante la falta de acción policial
El vecino narra con indignación cómo ha tenido que intervenir personalmente. “He sacado a varias parejas de aquí porque las encontré teniendo relaciones. Las chicas suelen venir en falda y solo se la levantan. En las madrugadas hacen mucho ruido, no dejan dormir y la Policía nunca llega”, reclama.
Ante la inacción policial, la comunidad se organiza y ha decidido tomar la justicia por su mano: “Vamos a poner cámaras en el parque para grabar a estas personas”.
Códigos en los autos: señales para relaciones sexuales dentro de vehículos
La creatividad de los participantes se extiende hasta los vehículos. Para quienes no quieren bajarse de sus autos, hay un sistema de códigos más ingenioso. Un pañuelo blanco en el tablero es una invitación a subirse para felaciones, mientras que un pañuelo azul indica que se busca tener sexo.
“También vienen carros a cada rato, ya hasta tenemos identificado a uno rojo que viene siempre”, comenta otro residente. “Se parquean, tapan sus ventanas con trapos y se ponen a hacer sus cosas”.

Urdesa Norte: Bosque Palo Santo, otro epicentro del dogging
La red de encuentros sexuales en espacios públicos se extiende hasta Urdesa Norte, específicamente en el Bosque Palo Santo.
En este bosque, la comunicación entre los participantes es sutil pero efectiva. Según un foro de internet que promueve estos encuentros, las señales consisten en tocarse las partes íntimas y guiñarse un ojo.

No hace falta una palabra para cerrar el trato; el guiño y la caricia son suficientes para que los grandes árboles y la maleza se conviertan en testigos de sus inquietudes sexuales.
Pillados ‘en roja’ en una loma
Un equipo de EXTRA visitó el lugar y confirmó esta dinámica. Encontraron a dos jóvenes y una chica encaramados en una loma, escondiéndose entre las plantas, una imagen que ilustra cómo estos espacios, diseñados para la naturaleza y el esparcimiento, son usados para otros fines.
Una comunidad mundial
Creado en 2015, este foro en línea reúne a una comunidad de personas interesadas en el intercambio de parejas y encuentros sexuales en espacios públicos.
Con presencia en más de 50 países, principalmente en España, la plataforma permite a usuarios registrados compartir experiencias, sugerir lugares para encuentros al aire libre y calificarlos según su vivencia.
En Guayaquil, unas 1.500 personas han participado activamente con comentarios, valoraciones y sugerencias.
Entre los sitios mencionados están los baños de un supermercado en el kilómetro 5 de la vía a Daule, el Bosque Palo Santo en Urdesa Norte, y los parques de las ciudadelas Guayacanes y San Felipe, siendo estos últimos tres los más valorados.
La actividad también se difunde a través de grupos cerrados en Telegram, accesibles solo por invitación, donde se comparten recomendaciones y relatos de encuentros en estos lugares.
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