“Olía a sangre de pollo”

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“Olía a sangre de pollo”

Habló para EXTRA el Dueño de la casa donde Verónica Silva fue asesinada. Hace dos meses, la madre de la sospechosa arrendó el apartamento. Ella y sus hijos fueron los primeros inquilinos.

Foto de Sistema Granasa
El pasado sábado, Verónica Silva fue sepultada en el cementerio municipal de Pascuales.Cortesía.

Para Ramiro Altamirano no era rentable alquilar una de las áreas que tiene en la planta baja de su casa, para que montaran negocios, porque a sus clientes no les iba bien y siempre terminaban devolviéndole las llaves y se retiraban.

Por eso decidió hacer una reestructuración y convirtió el local en un apartamento. Y sus primeros inquilinos llegaron hace exactamente dos meses: el 9 de agosto.

Eran una madre y sus cuatro hijos: dos pequeños, un adolescente y una joven, recordó el propietario.

Desconocía los nombres de los vástagos, pero ahora tiene claro que la mayor, de 19 años, es Kathleen Alexandra Layana López. Lo sabe, porque ella está con prisión preventiva tras confesar un crimen cometido en esa vivienda.

En el lugar, la mujer habría torturado, asfixiado y cortado por la mitad a su amiga Verónica Jazmín Silva Ruiz, de 21 años, supuestamente por los celos que sentía hacia ella, porque salía con el muchacho que fue su enamorado y a quien aún amaba: Jhair Bohórquez, un veinteañero.

El asesinato fue perpetrado el martes de la semana pasada, pero al día siguiente el caso salió a la luz, cuando el cadáver fue abandonado junto a un triciclo en un callejón de la cooperativa Causa Proletaria, del Guasmo sur, en Guayaquil, a seis cuadras de la escena del crimen.

Ramiro Altamirano habita en la parte alta de la casa. Nunca escuchó gritos o algún gemido de agonía, pero sí percibió un hedor. “Olía a sangre de pollo, pero por aquí suelen venderlos y matarlos, pensé que era eso. Eso fue el miércoles. Y ese olor no se iba y me di cuenta que venía del apartamento de alquiler, pero no imaginé que fuera sangre humana. Incluso, quise irles a reclamar, porque pensaba que habían dejado dañar algo, para que boten, pero mi señora me dijo que no reclame”, rememoró el arrendador.

El cadáver de Verónica Jazmín fue encontrado a las 14:10 de ese día. Y aún así, Altamirano no relacionó lo sucedido con ese hecho, hasta que por la noche “más de diez agentes” allanaron su vivienda.

Según el dueño, los peritos de Criminalística estuvieron aproximadamente dos horas recogiendo indicios. Además, reveló que pese a que la sospechosa aseguró haber limpiado constantemente el apartamento para no ser descubierta, los investigadores detectaron “una rayita de sangre”.

“Ahí recordé el olor, vi que la chica no asomaba, saqué conclusiones y comprendí que el crimen había sido aquí (...). Esto me sorprende, porque nunca la vi en actitud violenta, y un policía me contó que fue por un exnovio, por engaños”, concluyó el propietario del inmueble.

Para entender

El martes anterior, la víctima dijo a su mamá que iba a la universidad, pero en realidad fue a la casa de Kathleen Layana, quien la citó para contarle un chisme de su novio, pero la mató.