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La basura abunda en el Estero Salado de Miraflores

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En el tramo del estero que está a un costado del puente aún hay señales de contaminación

Botellas, plásticos, fundas llenas de basura son muchos de los desechos que se encuentran en el ramal del estero Salado ubicado a un costado del puente en Miraflores

El olor a orina y a desagüe espanta al primer paso cerca del estero Salado, en la ciudadela Miraflores, en Guayaquil. Cerca de la orilla, desde el puente, se observan pañales usados, cartones, madera vieja, botellas, heces de animales, flotando en el agua verdosa y con apariencia densa. La basura se extiende hasta los callejones de la de la calle Félix Sarmiento, donde —en medio de la fetidez y los desperdicios— transeúntes y estudiantes del plantel fiscal Jorge Carrera Andrade cruzan y consumen bebidas en vasos plásticos y mangos en funda. Al terminar, entre risas y conversaciones, sus desechos se suman al cerro de desperdicios.

Según informes de la Dirección de Ambiente del Municipio, cada mes se recogen un promedio de 700 toneladas de desechos en los esteros de la zona urbana. Esta cantidad representa un incremento, pues hasta 2014 se retiraban 360 toneladas al mes.

El problema existe desde hace algunos años, opinan moradores y vendedores del sector.

Carlos Coello, comerciante de la zona desde hace 9 años, manifiesta que los alrededores del Salado siempre están “llenos de basura” y que durante este año solo una vez vio al personal encargado de la limpieza. En eso coincide Julia Casquete, que vive en Miraflores desde hace más de 20 años. Ella dice que un pedazo del estero que da hacia su vivienda “es un basurero”. Muchas personas echan ahí sus desperdicios y los chamberos llegan al lugar para buscar algo útil, dejando las bolsas abiertas y la basura expuesta; incluso se toman el sitio para pasar la noche y algunos, para vivir.

Los moradores señalan que a pesar de que el Municipio de Guayaquil colocó un cerramiento en el comienzo del puente del lado del estero, hay quienes siguen arrojando basura. Por eso piden que las autoridades correspondientes implementen un plan de acción que disminuya los niveles de contaminación y se concientice a la ciudadanía para evitar que este espacio se utilice como botadero y refugio.