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Familias se reunieron alrededor de las tumbas

DIA DE LOS MUERTOS
Familia celebrando el Día de los Difuntos

Como en una mañana de campo, los hijos de los esposos Ron Manzano se acomodaron la caja de cemento donde reposas los restos de sus padres, para comer empanadas, galletas con queso y beber gaseosas, en el cementerio Ángel María Canals, en el suburbio oeste de Guayaquil, la mañana de hoy, miércoles 2 de noviembre de 2016.

“Cada 2 de noviembre visitamos a nuestros padres. Como pasamos parte del día aquí, cada quien trae algo que luego compartimos”, explicó Amalia, una de las hijas de la pareja.

Ellos, al iguala que miles de habitantes del Puerto Pricipal, se volcaron desde las 07:00, hacia los camposantos de esta ciudad para recordar con nostalgia y dolor a sus familiares y allegados en el Día de los Difuntos.

Los vástagos de Gastón Vergara, quiteño radicado en Guayaquil, lo recordaron con anécdotas y bromas en su sepulcro ubicado en el cementerio privado Jardines de la Esperanza.

En esta reunión familiar tampoco faltó la colada morada, bebida típica que se prepara en conmemoración a los difuntos.

Los que no llevaron comida se acomodaron en sillas de plástico para descansar mientras rememoraban los momentos felices con sus parientes, como lo hicieron los Salvtierra Cabello en el cementerio del suburbio.

En el Cementerio General las canciones relacionadas con la muerte como ‘Amor eterno’, ‘Vasija de barro’, entre otros temas, se escucharon por los pasillos de este recinto.

Fabrizzio Coronado, ingeniero en Telecomunicaciones, acompañado de sus padres y un hermano, cantó para sus abuelitos.

Guitarristas, mariachis, floristas, pintores de bóvedas, comerciantes, rondaron desde temprano en los exteriores del cementerio para ganar algo de dinero ofreciendo sus servicios como lo hacen todos los años en esta fecha.

Dolor en Manta y Pedernales

Los cementerios Parques de El Recuerdo, Jardines del Edén y el General de Manta estuvieron atiborrados de familiares y allegados de las víctimas del terremoto del pasado 16 de abril.

Betty Cedeño dejó caer sus lágrimas sobre la tumba de su hija Gabriela (22 años), quien pereció sepultada en el centro comercial Felipe Navarrete del puerto manabita.

“Es un dolor muy grande, la tumba más fuerte en nuestra casa y en eso se ha convertido para nosotros desde que ella (Gabriela) no está”, dijo entre sollozos Betty en el camposanto El Recuerdo.

En el cementerio de Pedernales, entre los escombros y paredes cuarteadas que dejó el sismo de 7,8 grados que devastó parte de la provincia de Manabí, parientes de los fallecidos por esta tragedia llegaron para decorar y pintar algunos sepulcros.

Algunos como Fulton Garcés, quien abandonó este balneario tras el movimiento telúrico, regresó para rendirme homenaje a la memoria de su sobrino Steven, quien fue sepultado en este sitio tres días después del terremoto. (RS-HL-EC)