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“Dios, despiértame de esta pesadilla”

Anny Bazán, Guayaquil
La pesadilla de Paola se hizo realidad. Hace una semana la señora soñó que su sobrino fallecía ahogado y ayer el niño de un año y seis meses murió, tal y como ella lo ‘predijo’. El pequeño cayó a una piscina y pereció.
La pariente no asimilaba lo que había ocurrido con el infante, a quien de cariño llamaba ‘mijo’. La mujer gritaba desconsolada: “Diosito, despiértame de esta pesadilla, que mi niño no está muerto, él es mi angelito”.
A un costado de la vereda de la entrada principal de una urbanización ubicada en el kilómetro 12,5 de la vía a la costa, la criatura sin vida permanecía en brazos de su abuela paterna. La señora lo abrazaba, mientras lloraba sin consuelo.
“El niño y dos primos, de siete y ocho años, jugaban dentro de las instalaciones de la compañía de asfalto que cuido y donde vivo junto a mi familia. Correteaban, pero de un momento a otro nos dimos cuenta de que faltaba uno”, manifestó con tristeza Plácido, abuelo de la criatura.
El señor contó que enseguida fueron a ver dónde estaba su nieto. Eran las 18:00 y en ese momento su vida se tornó una pesadilla. No sabían qué hacer. El pequeño estaba dentro de la piscina, de aproximadamente dos metros de profundidad.