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Juan Pablo Pozo: “Ya no sé qué es la amistad”
Juan Pablo Pozo, presidente del Consejo Nacional Electoral, pasa revista a su actuación en las últimas elecciones y reflexiona sobre los insultos y amenazas recibidas.
Juan Pablo Pozo vive en un fuego cruzado entre el oficialismo y la oposición, matizado por un dilema existencial sobre el valor de la amistad en tiempos de campaña.
Su cargo de presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) le ha provocado más de un dolor de cabeza, ante la arremetida de actores políticos que cuestionan su eficiencia como principal de este organismo.
Esto, tras las sospechas de que se habría fraguado un fraude en los comicios presidenciales del 19 de febrero pasado, que movilizó a diversos sectores de Quito y Guayaquil.
Ante la duda, Pozo visitó las instalaciones de Gráficos Nacionales, empresa editora de los diarios Expreso y EXTRA, la mañana del jueves 9 de marzo, para intentar apagar los incendios sobre su gestión y aclarar que su actuación se fundamenta en lo técnico y no en lo político.
Además, fue el momento para defender la transparencia del proceso y la idoneidad del conteo rápido de votos.
El abogado azuayo, de 38 años, luce una guayabera blanca para soportar la humedad porteña y una pulsera roja en su muñeca derecha, de esas que espantan maleficios y contrarrestan el mal de ojo.
Llega acompañado de varios asesores y se muestra amable y relajado al inicio de la conversación con su marcado acento cuencano. Pero después su mirada se enciende, se acomoda en el asiento y gesticula ante cada cuestionamiento de los periodistas sobre su aparente cercanía con el régimen.
Niega con vehemencia un supuesto compadrazgo con el presidente de la República, Rafael Correa. Para él, esa es otra infamia política originada tras una foto tomada en el Palacio de Gobierno en 2013, cuando el jefe de Estado lo invitó a un cambio de mando con su esposa e hijos.
También reta a que le comprueben que es militante de Alianza País y rechaza la advertencia del prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, de que Cuenca lo recibiría “a patadas”; y el insulto de la segunda vicepresidenta de la Asamblea, Marcela Aguiñaga, que lo calificó de “inepto”.
Cuenta que todos son sus amigos, “o eran, porque ya no sé qué es la amistad”, pero le incomoda que siendo actores que conocen el sistema, ellos “utilicen la desinformación políticamente”.
Por ello, advierte que cualquier acción personal por las amenazas, insultos y agresiones recibidas la tomará después del proceso, para “no contaminar” su administración.
Defiende la tesis de que no existió un solo documento electoral que se haya movido sin la vigilancia de las Fuerzas Armadas, corrigiendo así al excomandante Luis Castro, quien puso en duda la cadena de custodia de ese material en los últimos comicios.
Para Pozo, el voto de los muertos y los papeles que aparecieron regados en sobres azules, los cuales, según él, eran material de capacitación, son falacias usadas para desprestigiar la labor del Consejo.
Justifica la demora en el conteo del 20 % de las actas, tras el vertiginoso avance del 80 el día de las elecciones, “por las inconsistencias que se pudieran presentar”. Por ello, en la segunda vuelta ofrece resultados preliminares para las 20:00 del 2 de abril próximo, ya que será una sola papeleta con dos opciones.
Como de los errores se aprende, esta vez las mesas de reconteo estarán listas a las 21:00 en cada delegación electoral provincial para evacuar las actas con inconsistencias numéricas.
En enero de 2018 termina su labor al frente del CNE. A partir de esa fecha, sus prioridades serán su familia y la profesión de jurista y mediador. Le queda de lección aprendida que con amigos como aquellos, para qué enemigos.
El currículo
Juan Pablo Pozo es mediador, doctor en Jurisprudencia y abogado. Tiene una maestría en Derecho Económico, Especialización en Métodos Alternativos de Solución de Conflictos Sociales y cursó un Programa de Posgrado en Gobernanza y Liderazgo. Desde enero de 2015 está al frente del Consejo Nacional Electoral y a su vez preside la Función Electoral en el Ecuador.