Editorial: Luz verde a los servicios
La paralización de la ANT golpea a ciudadanos y negocios. Combatir la corrupción es clave, pero el Gobierno debe reactivar trámites y garantizar servicios

En las oficinas de la ANT de Quito solo queda el personal de limpieza y de seguridad.
El Gobierno Nacional tiene que actuar ya. Sin frenar las investigaciones y la ‘limpieza’ de todo lo podrido, es urgente reactivar los trámites de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), porque mantenerla paralizada solo termina perjudicando a ciudadanos y negocios que no tienen nada que ver con las irregularidades.
La suspensión de servicios ha dejado compraventas en el aire, matrículas detenidas y licencias congeladas. Aunque se anuncien moratorias, la incertidumbre persiste y la discrecionalidad sigue siendo un riesgo. Esto frena decisiones, corta ingresos y golpea con más fuerza a los pequeños negocios.
El impacto también alcanza al sector automotor, con concesionarios que tienen vehículos vendidos que no pueden entregar y una cadena productiva trabada. Las salidas improvisadas, como acudir a notarías, son ‘parches’ ante la falta de un plan claro.Combatir la corrupción es indispensable, pero apagar servicios esenciales es una falla de gestión.
El Gobierno debe garantizar que la ANT funcione mientras se investiga. Y aprovechar la crisis para modernizar los trámites y convertir el tránsito en un verdadero servicio público eficiente, que no se caiga cada vez que hay problemas.