“Yo maté a su hijo”: así se destapó el crimen del joven enterrado en una hostería de Sangolquí
La madre de la víctima insistió en buscar en la hostería donde marcaba la ubicación del celular de su hijo y su intuición terminó en un hallazgo aterrador

Un encargado de la hostería dijo que no había atención.
Un crimen ha sacudido a los moradores de Sangolquí, en el suroriente de Quito, porque en una hostería ubicada en la intersección de las calles Cayambe y Riofrío, un joven descubrió el cuerpo enterrado de su propio hermano.
Quito
Joven encuentra el cadáver de su hermano enterrado en una hostería de Sangolquí
Byron Castillo
La víctima se llamaba Bryan Gómez, tenía 22 años y era de nacionalidad venezolana. El extranjero estuvo desaparecido desde el 31 de enero de 2026, según contó su progenitora a los agentes investigadores.
La señora pidió a una amiga policía que le ayudara a rastrear el teléfono de su hijo y la localización del dispositivo dio la ubicación en la hostería. Ella acudió al sitio con su amiga y su otro hijo para investigar más del caso.
Premonición familiar
Dos sujetos que trabajan como cuidadores en el predio les abrieron la puerta y uno de ellos se fue del lugar con rumbo desconocido. El chico que permaneció negó que Bryan estaría dentro del lugar, pero se lo notaba nervioso.

Agentes de criminalística tomaron evidencias del sitio
La madre les insistió porque en ese lugar marcaba la ubicación del celular de su vástago. Sin embargo, el joven cuidador lo negaba. Tras insistir por varios minutos ingresaron a la propiedad y gritaron el nombre del joven venezolano con la esperanza de que respondiera, pero no pasó nada.
La madre confesó que tenía un mal presentimiento y que su intuición le decía que su hijo estaba en el lugar.
Antes de irse, la mujer vio una especie de cabaña que, al parecer, es utilizada como bodega. La puerta estaba cerrada, pero había una rendija por donde se podía ver el interior. Ahí observó que estaba la motocicleta de Bryan cubierta con una sábana.
Así encontraron el cadáver
En ese momento, la madre del extranjero llamó a la Policía, mientras su otro hijo siguió buscando en el lugar. Él también les dijo a los agentes que tenía un presentimiento de que su ñaño estaba ahí. Entonces, encontró un árbol y cerca de este había un sillón que cubría un tumulto de tierra que habrían removido recientemente.

El cuerpo del joven fue llevado a la morgue de Quito.
El joven comenzó a escarbar y observó que habían enterrado algo con una sábana. Cavó más y se topó con la cabeza de su hermano que no había llegado a casa desde el día anterior.
En ese momento, el cuidador de la hostería que se quedó le confesó a la madre de Bryan que él habría cometido el crimen. "Yo maté a su hijo, pero no fue culpa". En ese momento los detuvieron a él y a otra chica que estaba en la hostería y con quien también habrían compartido el día de la tragedia.
Las primeras indagaciones señalan que ambos sospechosos, Bryan, y el ciudadano que huyó de la hostería habían bebido licor por varias horas y que presuntamente también consumían sustancias estupefacientes.
Según la autopsia, el joven venezolano tenía un impacto de proyectil en el rostro. Su cuerpo fue llevado a la morgue para los trámites correspondientes.