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Diario Extra Ecuador

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¡Un negocio sobre ruedas!

El comercio en los buses se ha diversificado. Ya no solo ofrecen caramelos o agua.

Omar Apolinario, con gorra roja, ofrece comedia en los buses.

Omar Apolinario, con gorra roja, ofrece comedia en los buses.Valentina Encalada / Extra

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Un micrófono, un parlante y una memoria USB es lo que necesitan Bryan Puente y Neiker Ortiz para iniciar su jornada. Llevan a cuestas los instrumentos de trabajo que les permiten sus ingresos económicos.

Bryan es de Quito y vive en la urbe porteña hace ocho años. Ortiz llegó hace cuatro meses de Maracay (Venezuela). Ambos son músicos y ofrecen su arte en los buses a cambio de unas monedas.

Viajan ligeros para poder subir y bajar de los colectivos sin mayor problema, sobre todo cuando les toca saltar el sensor para no marcar el ingreso y pagar el pasaje.

En Ecuador, encontrar empleo adecuado está complicado. El Instituto de Estadísticas y Censos registró un incremento de personas en empleo no pleno con el 28.8 % a diciembre de 2018; en 2017, la tasa se situó en 24.1%. De ahí que el comercio informal se haya incrementado.

En los micros urbanos la venta sobre ruedas se ha diversificado y dejó de ser exclusiva de los carameleros o ‘aguateros’, para tener toda una gama de productos tangibles e intangibles.

Desde postres, refrescos, frutas o verduras, hasta accesorios o libros; también música, comedia y fe.

Raúl Vera tiene 33 años, hace veinte conoció la venta de caramelos en los buses y desde ahí esta actividad es su primera opción cuando se queda sin empleo; el último que tuvo hace seis meses fue de jardinero.

Una vez que se terminó su contrato volvió a invertir en las fundas de dulces y subirse en los buses que se estacionan en la terminal terrestre. “Antes era buenísimo. En unas cuatro horas sacaba 25 dólares. Ahora me tengo que quedar de nueve de la mañana a cinco de la tarde para alcanzar esa cantidad. A veces ni eso”, dice este padre de dos niñas.

Rolando Zúñiga Caicedo también ofrece caramelos. Se dedica a esto hace 14 años. “Tenemos una especie de código entre nosotros: no podemos meternos en el negocio de otros. Y ayudamos a los choferes a ‘vocear’, llamamos a los pasajeros para que se suban”, comenta.

En la línea 84, Pablo Almeida, Omar Apolinario y Juan Vera se presentan. Pertenecen al grupo Los compadres de la risa. Hacen teatro callejero y se burlan de lo que consideran el mayor inconveniente en este oficio: la discriminación.

Ofrecen chistes sobre la delincuencia y sobre cómo los miran los usuarios cuando el trío de comediantes se sube: “Nos ven con cara de susto”. La audiencia sonríe.

Ya con más confianza los artistas aclaran que solo llegan a robarles una sonrisa y esperan una retribución, como funciona el comercio normal.

Las cifras oficiales y el ‘chantaje’

El mercado laboral en Ecuador tiene estadísticas representativas, de acuerdo con el boletín técnico ofrecido por el Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC).

En diciembre de 2018 la tasa de empleo adecuado a nivel nacional fue de 40,6%; y la tasa de subempleo fue de 16,5%. La de desempleo fue de 3,7%; de este dato se desprenden dos formas de contar el desempleo: el abierto y el oculto, dice el INEC.

El desempleo abierto está compuesto por las personas que, en la semana de referencia de la encuesta, estuvieron sin empleo y buscaban uno, es decir, hicieron algún tipo de gestión para conseguir un trabajo. El desempleo oculto es de las personas que declararon no tener un empleo, pero tampoco hicieron gestión alguna para conseguirlo. Es decir no estaban buscando alguno.

De ahí que algunos de los comerciantes de los buses rechazan lo que consideran chantaje para conseguir dinero y “dañen el mercado y la buena voluntad de la gente”.

“Personas se suben a pedir dinero, cuentan una historia buscando causar pena y eso hace que cuando los que sí nos subimos a ofrecer algo ya no nos compran”, se queja uno de los vendedores.

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