Exclusivo
Actualidad

Un pana de altos vuelos

Desde hace un año, un gallinazo sigue a Sebastián como si fuera su sombra. El ave no está enclaustrada, va y viene a su antojo, pero no abandona a su amigo. Hace poco, el hijo de este sancarleño rescató a dos polluelos.

Foto de Sistema Granasa
Sebastián lo alimenta principalmente con pollo y maíz, “nunca con comida dañada”.Miguel Canales / EXTRA

Le gustaría aprender a volar para experimentar lo mismo que ‘Pepe’ siente cuando se eleva entre el viento. Pero debe conformarse con ver cómo su amigo lo hace, todos los días, a partir de las seis de la mañana.

“Ni bien prendo la moto, ‘Pepe’ se baja del techo, donde duerme, y me sigue al trabajo o adonde vaya”, relata Sebastián Burgos a EXTRA mientras el gallinazo deambula entre sus pies, como si quisiera reconocer el terreno.

Hace un año, su hijo Xavier lo encontró en medio de un huerto, “recién salidito del huevo”. Estaba solo y muy hambriento. “Lo trajo a casa preocupado. Lo alimentamos y se acostumbró a nosotros. Ahora nos hace reír con sus travesuras”, señala el hombre.

La rutina del carroñero es la misma que sigue su dueño. Lo acompaña a la bananera donde trabaja, se “le pega a la pata” hasta que cree conveniente y regresa a casa cuando le place, sin extraviarse por el camino, normalmente un par de horas antes que él. Una vez se esfumó y tardó tres días en volver, pero volvió.

A menudo se encuentra con otros congéneres en las alturas, con quienes comparte confidencias. Al no vivir en cautiverio, va y viene a su antojo. Pero jamás abandona a los Burgos, por más libertad que tenga para hacerlo cuando lo desee.

Sabe que en el hogar de Sebastián encuentra comida y mucho amor, que su pana humano nunca se ha planteado cortarle las guías de sus alas, que puede marcharse y buscar nuevos horizontes cuando sienta la necesidad... “Aquí lo tratamos bien. Le damos pollo, carne, maíz, jamás algo que esté dañado”, destaca Sebastián.

“En caso de que el ave no esté encerrada, no es delito”

Desde el Ministerio del Ambiente (MAE) apuntan a EXTRA que el gallinazo es una especie silvestre. De modo que su tenencia, captura, comercialización y caza está prohibida y sancionada, tanto por la Ley Forestal como por el COIP (de uno a diez salarios mínimos en el primer supuesto y de uno a tres años de cárcel en el segundo).

Sin embargo, matizan que “en caso de que el ave no esté encerrada ni contenida, no existe delito”. “Quizá alimentaron al animal desde pequeño y (este) se acostumbró a llegar al sitio. En caso contrario, si estuviera encerrado en un corral, sí sería un delito flagrante”, analiza la institución.

Lee la historia completa en la edición impresa de Diario EXTRA de este 31 de octubre de 2017.