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Malos tratos, la plaga de tres sectores de Quito

Los distritos Eloy Alfaro, Eugenio Espejo y Quitumbe copan el 52,33 % de las denuncias y el 79,8 % de las llamadas al ECU 911. El hacinamiento, la pobreza, las carencias educativas y los patrones machistas imperantes, entre las posibles causas.

Foto de Sistema Granasa
Referencial. Según la Policía, en torno al 50 % de los casos puede terminar en femicidio.iStock

En Quito, tres distritos tienen alarmantes cifras de violencia intrafamiliar. En la Policía Judicial existe un departamento especializado en indagar los casos y evitar que estos terminen en delitos como el femicidio. Solo en Eloy Alfaro, sur de Quito, se han receptado 1583 denuncias. La zona con 430 mil habitantes encabeza la lista, seguida por Eugenio Espejo y Quitumbe.

‘Marcela’ se escucha nerviosa hasta vía telefónica. Ella y sus hijos fueron víctimas de violencia doméstica por 14 años por parte del patriarca de la casa. “Lo dejé (a su esposo) y huí de ahí, abandoné a conocidos, incluso a la familia y empecé de cero, solo por mis hijos”, narra hoy, a cuatro años de ese adiós.

Para el sociologo, Leonardo Ogaz, el hacinamiento, la pobreza y la carencia educativa es responsable de este fenómeno, ya que “la estructura ideológica impone un modelo machista”.

Según el experto, mientras los círculos de poder se nieguen a “romper” el credo conservador, la lucha por la igualdad de derechos es difícil. Sin embargo, la “organización y movilización” pueden proponer una convivencia alternativa con base en el respeto.

Esa es la base sobre la que lucha de Sandra López. También sobrevivió a la violencia y hace 15 años dejó al padre de sus tres hijos para “romper ese círculo tóxico” de chantajes e insultos que, día a día, atentaban contra su tranquilidad.

Ahora, es líder en la parroquia Quitumbe, una de las cinco que conforman el distrito del mismo nombre. Allí, en lo que va del año, se han registrado 1.441 llamadas de emergencia por incidentes de este tipo. De todas ellas, 1.281 casos han derivado en denuncias judiciales.

La magnitud del problema “horroriza” a Sandra y a sus vecinas, con quienes ha creado un colectivo antiviolencia en su sector “En una ocasión, llegó una señora a quien el marido le daba tremendas palizas. Ella empezó a venir a clases de danza, a las mingas, a estar con la comunidad y aprendió que no debe permitir que la maltraten”.

Según Richard Martínez, jefe del Departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía Nacional, este fenómeno social siempre ha existido, pero ahora hay mejores estrategias para combatirlo. Las estadísticas causan preocupación entre los uniformados comunitarios, que recorren las calles sensibilizando y educando a las familias.

Lee la investigación completa en la edición impresa, de este miércoles 25 de octubre, de Diario EXTRA.