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La lucha por disminuir el embarazo adolescente

Según cifras recopiladas por el estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 2017, el 3,4 % de las madres ecuatorianas tienen entre 12 y 19 años, es decir que, alrededor de 122.301 madres son adolescentes.

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Según cifras recopiladas por el estudio de UNICEF en 2017, el 3,4 % de las madres ecuatorianas tienen entre 12 y 19 años, es decir que, alrededor de 122.301 madres son adolescentes.Pexels

Los casos de madres adolescentes encendieron, una vez más, las alarmas.

América Latina y el Caribe tienen la segunda tasa más alta de embarazos juveniles en el mundo, y los números en Ecuador dieron paso a un nuevo plan de acción.

Según cifras recopiladas por el estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 2017, el 3,4 % de las madres ecuatorianas tienen entre 12 y 19 años, es decir que, alrededor de 122.301 madres son adolescentes.

El ministro de Educación, Fander Falconí, reconoció que “el embarazo adolescente es una realidad en el país”, y que los casos registrados hasta el momento sirvieron como el detonante de las medidas a tomar.

Las jóvenes que quedan embarazadas a temprana edad, como menciona Falconí, suelen sufrir depresión, baja autoestima y en la mayoría de los casos, experimentan conflictos familiares. Aunque estos números -por si solos- alarman a las autoridades, las causas que llevan a la maternidad temprana resultan aún más preocupantes.

El documento de UNICEF señala que el embarazo, especialmente en menores de 14 años, tiene una estrecha relación con violencia sexual. Según palabras de Falconí, el 80 % de los casos en menores de 15 años fueron ocasionados por este tipo de violencia, y el 8 % de ellos terminan en el aborto.

A esto se le suman los estereotipos y la desigualdad de género.

En Ecuador, 9 de cada 10 adolescentes embarazadas -entre 10 a 14 años- tuvieron su primer contacto sexual con personas mayores a ellas. De esta cifra, 8 de cada 100 se relacionaron con hombres de 30 años en adelante.

Datos de la Organización Mundial de la Salud también revelan que la mortalidad materna de las jóvenes entre 15 a 19 años, en países en vías de desarrollo, se duplica al compararla con el grupo de mujeres embarazadas de 20 a 34 años.

Pero las complicaciones no llegan solo para las jóvenes gestantes, sino también para sus bebés. El 80 % de los niños que padecen desnutrición grave son hijos de madres adolescentes.

“Hablemos claro, tener relaciones sexuales con una menor de 14 años es violación (...) Detrás de cada adolescente que se embarazó hay un violador que debe ser denunciado”, mencionó Falconí.

Esta situación también tiene repercusión en el aspecto económico. La investigación ‘Costos de Omisión en Salud Sexual y Reproductiva’, presentada en 2017, muestra que atender un embarazo no intencionado -consultas prenatales, parto, abortos, complicaciones obstétricas- le cuesta al Estado 67,8 millones de dólares; y en caso de las adolescentes este valor sube a 331 millones de dólares.

Abandono escolar

Aunque la gestación no debería significar un impedimento para continuar con los estudios, la realidad muestra que la vida académica sí se ve afectada.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 44 % de mujeres que se embarazaron —de 15 a 24 años— interrumpieron sus estudios y no volvieron a la aulas.

Según el Ministerio de Educación en el año 2015, cerca de 6.487 adolescentes abandonaron las aulas a causa de su embarazo lo que representa la cuarta causa de deserción escolar.

La propuesta

‘Esa es, Educación Sexual para Prevenir’ es la nueva campaña de prevención impulsada por el Ministerio de Educación, en la que se planea poner un freno a las cifras de embarazos en menores.

La iniciativa fue lanzada el pasado 24 de octubre de 2018.

El objetivo es brindar a los chicos información y acceso a temas que vinculados a derechos, responsabilidades y riesgos en su sexualidad.

Durante la primera fase, las autoridades la implementarán en 2.207 unidades educativas públicas de 25 distritos educativos en 15 provincias.

Esto tiene previsto llegar a 4.696 docentes, 548.512 estudiantes y 468 profesionales de los departamentos de Consejería estudiantil.