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A la espera por el agua en Esmeraldas

La ciudad está desabastecida y los tanqueros no logran abarcar todos los barrios.

Esmeraldas sin agua, barrio El Panecillo
Los moradores están preocupados. No hay plata para estar comprando a diario más de un botellón de agua.Hamilton López

El suplicio de los esmeraldeños inicia en los dos puntos de recolección de agua: la parroquia San Mateo, a las afueras de la ciudad y en la 15 de Marzo, dentro de la urbe. Ambos lugares son gerenciados por la Empresa de Agua Potable y Alcantarillado (EAPA).

Desde allí salen tanqueros con el líquido vital que escasea hace más de un mes. Pero para que llegue a las casas, un representante de cada zona tiene que presentarse desde la madrugada de cada día en ‘La 15’, como se conoce al sector.

Así lo detalla Edmundo Obando, vicepresidente del barrio Brisas del Mar, habitado por más de 900 personas. El hombre ha pasado días enteros esperando que un camión visite su sector. Finalmente lo han hecho, pero solo por dos ocasiones.

Las personas se gritan entre sí porque están hartos de que se colen en las filas. Las personas se forman para dar al encargado de la empresa el nombre del barrio hacia donde irá el agua. Entretanto, los camiones se posan bajo un chorro de agua hasta llenarse y cada líder barrial se sube cuando este se copa.

Sin embargo, mucha gente se queda toda una jornada y no puede llevar algo para sus vecinos. Incluso, pueden pasar semanas sin que uno de estos camiones vaya a los puntos más críticos, los cuales están alejados del río Esmeraldas.

Quienes sí tienen la suerte de vivir cerca, optan por acercarse a las orillas. Una de ellas es Alejandra Velasco, quien vive en Tachina. Allí, las mujeres salen pasando un día hasta el río para lavar la ropa. Muchos aprovechan para bañarse porque el servicio no es suficiente ni para ‘pegarse’ un duchazo.

Por otra parte, las clases en escuelas y colegios se llevan a cabo con aparente normalidad. Sin embargo, los padres son quienes no envían a sus hijos porque no tienen agua para lavarles los uniformes, mucho menos para alimentarlos adecuadamente.