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Espíritu camina en la Asamblea Nacional

La tabla fue modificada para poder interpretar a los espectros que hablan en quechua. Aseguran haber tenido conexión con almas de incas.

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Albán prepara la mesa para una nueva sesión con espíritus. 10. Angelo Chamba. (ag-extra ag-expreso ag-quito)Angelo chamba

El espíritu de una niña deambula por la Asamblea Nacional. Ricardo Mera y Bryan Albán aseguran haber tenido comunicación con el espectro en 2016 a través de una ouija andina. Sí, hecha en Ecuador.

“La pequeña se movía por los pasillos de la Casa de Protocolo”, recuerdan los jóvenes que se hacen llamar ‘Kitu Paranormal’, una especie de agencia de caza fantasmas criolla que rastrea espíritus desencarnados y trabaja con el inconsciente de las personas.

Esta fue la primera experiencia que tuvieron con esta plataforma de madera, que tiene números y alfabeto, pero que fue modificado del original, porque se percataron que las almas con las que intentaban contactarse no entendían el idioma de la tabla. “Estábamos con inteligencias que nos hablaban en quechua o en dialectos prehispánicos perdidos en el tiempo”, comentó Mera.

En una sesión, un espíritu les habría dicho que si querían hablar con otros espectros debían cambiar el idioma de la ouija. Y así lo hicieron.

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En la parte superior de la tabla, los jóvenes tradujeron el ‘Sí’ y ‘No’ tradicionales por el ‘Ari’ y ‘Mana’ en quechua. Además, colocaron una luna y un sol junto a estas palabras. Según Mera, estos astros, aparte de haber sido símbolos sagrados para los incas, “son elementos mágicos que nos protegen y que no permiten que energías negativas entren en la ouija”.

Las letras y los números se mantienen como en el juego original. Sin embargo, en la parte inferior, donde suele estar escrito ‘Adiós’, ellos colocaron ‘Rikunakushun’, que en el idioma andino significa ‘Hasta la vista’.

Foto de Sistema Grana (33175215)
El espectro de la niña se ‘pasea’ en la Casa de Protocolo de la Asamblea.Cortesía

Finalmente, en ambos extremos de la plataforma dibujaron una serpiente que, indicó Mera, es el animal con el cual los incas representaban el inframundo, el lugar donde permanecen los muertos.

La última experiencia con la ouija andina fue en enero pasado en las ruinas de Rumicucho y Catequilla, cerca de la Mitad del Mundo donde, según Mera, “tuvieron comunicaciones más fluidas con inteligencias que aseguraban ser espíritus de incas que fueron asesinados durante la conquista”.

Ahora quieren regresar a la Asamblea para conocer qué ha pasado con el espíritu de la niña, ya que no desean que el Parlamento sea visto como una casa embrujada...