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¡Están ‘paniqueados por la “lluvia de piedras”!
Ariana Almeida Martínez, Quito
Las lluvias son sinónimo de pánico entre los moradores de Santa Rosa de Pomasqui, al norte de Quito. Con cada aguacero sienten que la tierra se sacude y no importa la hora, salen despavoridos de sus casas.
Temen que el agua desprenda enormes piedras de la montaña que se levanta junto a la población y destruya sus viviendas, como ya ha pasado antes. La última vez fue hace un mes, y aún no se reponen del susto. José Vicente Jiménez saltó de su auto justo a tiempo. Un deslave arrastró a su vehículo hasta el bordillo del río.
“No tenía ni dos meses de haberlo comprado. Tanta piedra lo golpeó que la reparación me costó 1.600 dólares”, detalló el colombiano, que llegó al país en busca de un buen futuro para él y los suyos.
“No nos imaginamos que vivir en esta zona sería tan riesgoso”, agregó su esposa Heidy Molina.
Esta familia no es la única afectada por los aluviones. Elvia Rodríguez recordó el calvario que vivió hace un par de años cuando las piedras gigantes cayeron en su patio, destruyeron un muro y dañaron la entrada de su inmueble.
“Fue en 2014, las rocas destruyeron dos casas. Esto no era un parque, era el patio de una vivienda. Gracias a Dios no había nadie cuando el deslave acabó con todo”, indicó.