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La última pieza para sepultar el dolor

los Familiares de personas decapitadas no desmayan en la búsqueda de sus cráneos. Pese a que se han hallado 49 osamentas en Guayaquil, desde 2010, jamás les han dicho a quienes pertenecen.

Foto de Sistema Granasa
Claudia Gutiérrez sueña que su hijo le señala un sitio donde podría estar su cráneo.Gerardo Menoscal, Jorge Quimí y Archivo / EXTRA

Familiares de personas decapitadas no desmayan en la búsqueda de sus cráneos. En Guayaquil, desde 2010 a la fecha, se han hallado 49 osamentas. Ninguna de ellas serían de los cinco decapitados registrados desde 2012 a septiembre de 2017.

Fue una fotografía la que suplió la cabeza de Ángel Estrella Gutiérrez, de 20 años, decapitado en 2012. Su madre aún continúa con la esperanza de hallar su cráneo, ese hueso que falta para que su hijo descanse en paz.

La mujer sueña con él. El joven le señala un punto entre vegetación. Sospecha que allí se encuentra su cráneo, pero apenada confiesa que no logra descifrar en qué parte de la ciudad o del país, es ese punto.

Al igual que ella, Héctor Arteaga Medranda no descansa en tocar puertas cada vez que ve en las noticias que se encontró un cráneo. Su hijo, Héctor Arteaga Lange, de 33 años, fue decapitado en 2013.

Héctor transformó su vida, dejó su trabajo en Estados Unidos y permanece en el departamento que ocupó su hijo. Pese a que se hizo amigo de los agentes policiales no ha obtenido respuesta.

Para Victoria Camejo, la tristeza y la enfermedad la consumen. Su hijo, Jhon Jairo Barcia fue desmembrado en 2015. El día que lo habrían asesinado, ella sintió una angustia que todavía le recorre el cuerpo. Todavía guarda las esperanzas de saber noticias.

Cotejamientos de ADN

Kléver Viteri, coordinador Nacional de Medicina Legal de la Policía Nacional, sostiene que al hallar una osamenta se realiza un análisis antropológico. El informe es remitido a la Fiscalía quienes son los encargados de cotejar ADN.

Por su parte, César Peña, fiscal, afirma que de acuerdo al documento, se analiza posible edad, sexo y año de fallecimiento, por lo que solo se analiza el hueso con los casos registrados en ese período de tiempo.

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