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Pusieron a su ‘body’ entre rejas

Varios agentes relatan a Extra cómo actuaron para detener a compañeros suyos, con los que se habían formado en la escuela policial, por presuntos actos delictivos.

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El último caso ocurrido en Guayaquil fue el de dos agentes, que presuntamente llevaban droga en un patrullero.Archivo / EXTRA

Extra conversó con agentes policiales quienes contaron sus anécdotas de las aprehensiones a excompañeros. A la par, los uniformados develan posibles motivos que llevan a algunos servidores policiales a ser parte de bandas delictivas a cambio de dinero.

Hace tres años, Pedro intervino en el Cuartel Modelo de Guayaquil para detener a un cabo primero supuestamente vinculado a una banda dedicada al robo de camiones camaroneros. En el momento de la operación, los demás gendarmes presentes lo tildaron de ‘sapo’ y “mal compañero”. Eso no lo detuvo. Cumplió con su deber.

Pedro revela que muchos delincuentes “trabajan la psicología del policía”, se aprovechan de la falta de dinero para tentarlos. Según la ley de transparencia de la institución, el salario mínimo de un uniformado es de $ 933.

Desde el 2013, el Ministerio del Interior encabezó un programa de desvinculación policial para separar a los malos elementos. Sin embargo, su representante, Cesar Navas, sostiene que aún falta y que el proceso “durará un año más”.

Fuentes internas sospechan de que algunas organizaciones delictivas de Guayaquil son presuntamente encabezadas por policías. Sin embargo, el comandante general Ramito Mantilla y el jefe de la zona 8, Marcelo Tobar, lo niegan.

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