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¡Llanto y salsa al partir!

La pareja linchada en Posorja fue sepultada en el cementerio de pascuales. En el sepelio de Jackeline y Ronald, a quienes confundieron con robaniños, hubo baile, trago y lágrimas.

Entierro de la pareja masacrada en Posorja por el populacho
Junior Mero tocaba el cencerro durante el trayecto que hicieron hasta las bóvedas

“...por estar pendiente de la esquina caliente llegó la policía... 5 a 10 fue lo que le dio el juez...”

La canción ‘Cinco a Diez’, del grupo Azabache, sonaba mientras las lágrimas empapaban el rostro de Junior Mero. Él aprovechaba el ritmo salsero para bailotear entre sollozos y dar el postrero adiós a su hermana Jackeline y a su cuñado, Ronald Bravo.

Ese fue el último tema que salió de los parlantes del carro rojo y ‘tuneado’ que se movía lento frente al ataúd de ella y el de su esposo.

El volumen bajó de golpe frente a la puerta del cementerio Municipal de Pascuales, norte de Guayaquil. Junior levantó un cencerro decorado con la bandera de Puerto Rico y empezó a emular los sonidos de la canción que acompañaba el cortejo fúnebre.

“A ellos les encantaba la fiesta”, decía uno de los deudos a la vez que alzaba un vaso de licor.

Los féretros con los esposos linchados la tarde del pasado martes en Posorja llegaron a las 16:30 del jueves al camposanto, donde los esperaban desde las 14:00.

Con los cofres a cuestas, los familiares recorrieron las calles del suburbio porteño, donde residían.

El automóvil rojo retumbaba delante con las canciones favoritas de la pareja. A los conviviente, y a su amigo Tonny Pareja, los confundieron con secuestradores de niños y fueron golpeados por la turba enardecida.

Una bandera de Barcelona y una camiseta de Emelec sobre las cajas de él y ella, respectivamente, disimulaban las abolladuras en la superficie. Apenas cruzaron el ingreso al cementerio, los allegados empezaron a golpear los ataúdes, como si fueran tambores, y a gritar “No se van, no se van...”, seguido de reclamos de justicia.

“Ellos no merecían morir así. Ya sufrieron demasiado, es hora de que descansen”, pedía Junior, quien había dejado de tocar el cencerro, frente a las bóvedas 26 y 27 del bloque XVI.

La multitud levantaba y sacudía los féretros, mientras los familiares cercanos a la pareja, entre ellos sus hijos, se ahogaban en llanto.

David Gómez no pudo contener más sus lágrimas y se desmoronó apenas le dejaron cargar a su exesposa. Estuvo casado durante 18 años con Jackeline y luego de divorciados se llevaba bien con ella y con Ronald. Se puso delante del cofre y en voz baja repitió lo mismo que le dijo frente al altar hace muchos años: “Hasta que la muerte nos separe”.

Vecina

“No podía creer lo que veía”

Auris Osorio vio crecer a Jackeline en las calles 23 y la R, en el suroeste de Guayaquil. La vecina estaba delicada de salud y no pudo acompañar a la pareja al camposanto. Aseguró a EXTRA que aún está aterrorizada por los vídeos del asesinato de los tres sospechosos. “No podía creer lo que veía, ya después supe que era ella”, dijo entre lágrimas.

Añadió que prefiere no opinar sobre lo que hicieron sus vecinos (Jackeline y Ronald), quienes fueron acusados, junto a Tonny Pareja, de supuestamente robar a una madre y su hija, y por eso se corrió el rumor de un secuestro, por el que los lincharon.

Pilas con esto

Los hijos

La pareja deja en la orfandad a cinco hijos, cuatro de ellos menores de edad.

Divertido

Los amigos de Ronald lo describieron como un hombre alegre y fiestero.