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José, el joven “educado” que conmocionó a Loja

El supuesto suicidio de ‘El Chino Nero’ complica las investigaciones del asesinato de la niña Emilia. Impartía clases de bailoterapia y trabajaba como payaso.

Foto de Sistema Granasa
José Fabián Nero Robalino (centro), era el principal implicado en el asesinato de la menor de edad.Freddy Inga / EXTRA

Pocos se atreven a hablar sobre la vida de José Fabián Nero Robalino, señalado como el principal sospechoso del asesinato de Emilia Benavides. Ahora más dudas giran en torno en este caso luego del aparente suicidio de Nero, de 28 años, la madrugada del 21 de diciembre, en el Centro de Rehabilitación Social de Turi, en Cuenca.

Él era pieza fundamental en las investigaciones ya que aparecía en las imágenes de las cámaras de vigilancia acompañando a la menor de edad al salir del colegio, el 15 de diciembre pasado, cuando fue reportada como desaparecida. Cuatro días más tarde el cuerpo de Emilia fue hallado desmembrado e incinerado en una quebrada del sector Chuquiribamba.

En la apacible Loja, algunos recuerdan a ‘El Chino’, como también era conocido Nero Robalino, como un “joven educado y atento”, pero otros aseguran a EXTRA haber notado un extraño comportamiento desde hace tres meses.

José Alberto Silva, propietario de un gimnasio donde El Chino trabajó hace dos años y medio, dijo que nunca vio una actitud sospechosa en él. “Siempre daba sus clases de bailoterapia, era puntual en su trabajo”, recordó Silva. A través de las cámaras de vídeo del establecimiento, Silva revisaba el trabajo de sus colaboradores, entre ellos a Nero, pero aseguró que nunca lo vio sobrepasarse con los clientes ni agarrándolos del cuerpo, pero sí le sorprendió la noticia que estaba implicado de la muerte de Emilia.

En mayo pasado, Nero renunció porque abriría su propia academia de baile, según contó Silva, quien lo felicitó por su emprendimiento. El sospechoso supuestamente trabajaba como payaso y solía utilizar disfraces para animar eventos. La dueña de un local de alquiler y venta de trajes, quien prefirió no revelar su identidad por temor a represalias, dijo que era un “joven atento y muy educado” que acudía a su local para escoger vestimenta.

“Fue un impacto bastante fuerte para nosotros conocer lo que había hecho este chico”, mencionó. Pero Jacqueline Ortega, quien es dueña de un restaurante, ubicado en el estadio Reina del Cisne y junto al local de bailoterapia de Nero, no concuerda con las otras opiniones. Dijo que el joven tenía una actitud extraña desde el pasado viernes cuando desapareció Emilia.

Ortega indicó que el sitio donde ‘El Chino’ recibía a sus alumnos de baile, permaneció cerrado debido a que, supuestamente estaba en remodelación. El pasado lunes, Ortega observó una mancha de sangre en la puerta metálica del local de Nero. Pero más le llamó la atención un olor nauseabundo que emanaba de dicho sitio. “Hace tres meses que vino arrendar (el local) me dijo que inscribiera a mis dos hijas, que me daba un combo especial de 40 dólares, pero mis hijas no quisieron, pero cuando fuimos a una de sus clases, afuera del estadio, empezó a hacer chistes para adultos y a mis hijas no les gustó. No fuimos nunca más”, recordó Ortega.

Se habría ahorcado con una “camisa”

Existe hermetismo en el Centro de Rehabilitación Social Regional de Turi, en Cuenca, tras el presunto suicidio de José Nero, alias ‘El Chino’. A las 09:40 de ayer fue ingresado el cadáver de Mero, en el vehículo de Medicina Legal, hasta el Centro de Investigación Forense de la capital azuaya.

Él fue hallado por guías penitenciarios, aproximadamente a las 07:15, “con una camisa” en su cuello y colgando desde el tumbado de la celda 12 donde fue recluido luego de ser trasladado junto con los otros dos sospechosos la misma madrugada (05:20) desde Loja, informó el coordinador zonal del Ministerio de Justicia, Lizandro Martínez. Los sospechosos fueron ubicados en el mismo calabozo, informó Martínez, pero por decisión de la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, los otros implicados fueron separados y colocados en celdas diferentes.

El Centro de Rehabilitación ni el Ministerio de Justicia han precisado las circunstancias del presunto suicidio de Mero. En el reclusorio se indicó por parte de un funcionario de la delegación del Ministerio de Justicia, que los datos más ampliados serán entregados luego de la autopsia y tras las indagaciones de los otros dos imputados en el caso.

Mientras que el presidente de la República, Lenín Moreno, también se refirió al aparente suicidio del principal sospechoso de la muerte de la menor de edad lojana, y solicitó a las secretarías de Justicia y del Interior que se investigue “si no le dieron suicidando” a Nero. Moreno ha rechazado en las últimas horas el asesinato de la pequeña, un hecho que ha conmocionado al país.

“Repudio nacional ante el femicidio de #Emilia. Que ese gran dolor nos impulse para luchar sin tregua contra la violencia de género. La agresión contra los niños evidencia una crisis de valores. Mi solidaridad con sus padres y mi compromiso por no permitir la impunidad”, escribió en Twitter.

Hizo una llamada para comunicarse con su madre

Horas antes del hallazgo del cuerpo de José Nero se inició el traslado desde Loja. En el camino, el hombre solicitó una llamada telefónica. “Se habría comunicado con su madre”, relató Rosana Alvarado, ministra de Justicia. Por otro lado, los otros procesados están siendo vigilados de forma extrema. Ellos indicaron que estaban dormidos cuando sucedió el hecho.

“La muerte del principal sospechoso dificulta la investigación porque significa la pérdida de una fuente”, manifestó. Sin embargo, continuarán las averiguaciones sobre la muerte de la menor, encontrada en el botadero de Chuquiribamba, en Loja. Señaló que mientras no se conozca la información exacta que provenga de la autopsia, se presume que es un suicidio. Hizo referencia a un estudio internacional en el que define que las primeras 72 horas de detención son en las que se registran este tipo de incidentes. “Tal vez es un momento de arrepentimiento, si es que cabe”, dijo Alvarado.

El fiscal general de la Nación, Carlos Baca también habló sobre el caso. “Es un crimen atroz el cometido en contra de Emilia. Se tiene que actuar con el máximo rigor. El Estado debe responder de una forma radical y con la máxima aplicación del derecho”, expresó. El penalista, Ramiro Román, responsabilizó directamente al Ministerio de Justicia por la muerte del sospechoso. “Es una falla en el sistema carcelario, que permite que el hecho, de cierta manera, quede en la impunidad”, añadió.

Para el magistrado, una detención significa seguir los protocolos con exactitud. Según el experto, la hora de traslado no es una justificación para romper los procesos carcelarios ya que esto aumenta el riesgo de estos incidentes.