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Mercados de La Magdalena y Yaruquí retomaron actividades

Dos centros de abastos de la capital atendieron al público el pasado fin de semana. En ambos establecimientos se cumple con las medidas de seguridad. En otros lugares hay aglomeraciones.

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En algunos mercados del sur de Quito no se respeta el distanciamiento social de dos metros.Angelo Chamba

Jhoanna Unapucha alistaba una funda de chochos para vender a un cliente en el mercado de La Magdalena, en el sur de la capital.

La comerciante volvió a su puesto de trabajo luego de dos meses que permaneció cerrado el establecimiento por la emergencia sanitaria provocada por la propagación del coronavirus en la ciudad. “Ya era hora. Necesitábamos trabajar”, comentó.

Este centro de abasto y el de Yaruquí fueron reabiertos el fin de semana pasado con la presencia de las autoridades municipales, quienes socializaron las medidas de higiene y seguridad que se tomarán en la ‘nueva normalidad’.

Desde el 3 de junio, la capital vive el paso del semáforo rojo a amarillo. Esto implica la reanudación de ciertas actividades económicas, entre ellas la reapertura de los mercados.

Rommel Rosero, coordinador distrital de comercio, señaló que todos los 54 mercados de la capital estarán operativos hasta el 20 de junio.

El funcionario indicó que los centros de abastos deben contar con cuatro protocolos de seguridad: el uso de mascarilla, señalización para mantener el distanciamiento social, el lavado de manos y el control para evitar las aglomeraciones.

Además, para mantener seguros a los comerciantes, las autoridades recomendaron que no deben atender adultos mayores en estos sitios.

Por esta razón, Jorge Lagla llevó a su hija para que lo ayudara a preparar su puesto donde vende plantas medicinales, en la Magdalena. El hombre, de 72 años, se siente bien de salud y dijo que no le tiene miedo al virus, “pero hay que cumplir con las normas”.

Cerca de él, César Padilla, otro adulto mayor, pagó las verduras que había elegido. El morador del sector recordó que todos los fines de semana que duró el aislamiento obligatorio acudió al establecimiento con la esperanza de encontrarlo abierto, pero no fue así. “Al fin puedo comprar bastantes cosas para mi familia. Antes las adquiría en la calle”, concluyó.

En Yaruquí, al oriente de la capital, también quitaron las vallas que impedían el paso de las personas. Este mercado fue cerrado el 21 de marzo. El sábado pasado abrió sus puertas nuevamente.

Al ingreso colocaron un lavabo para que los clientes se lavaran las manos. Además, el suelo estaba marcado para cumplir con la norma del distanciamiento entre los compradores. Por su parte, los mercaderes tenían un traje de protección bordado con la sección de alimentos a la que pertenecen.

A ‘full’

La feria de Chiriyacu también retomó sus actividades. Los pasillos estuvieron repletos de personas y parecía un día normal antes de la cuarentena. “Venga, caserito, venga”, gritaban las comerciantes cuando ingresaba un comprador.

En este centro de abasto están trabajando alternadamente.

Los lunes, miércoles y viernes asiste la mitad de vendedores, mientras que los martes, jueves y sábado, trabaja el resto. Los domingos no hay atención.

La administración del lugar colocó ocho lavabos en los accesos. También instalaron túneles de desinfección en las dos puertas principales del mercado.

Los compradores apoyaron la nueva normativa, pero exigieron más control en las afueras de los centros de abastos porque los vendedores ambulantes se aglomeraban y no usaban mascarillas. (BCP)

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