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“¡Mi hijo está bien de milagro!”
Mariela Guaño y su hijo miraban el ataúd de Gonzalo Caiza. La madre explicaba al niño que su padre no iba a volver a casa con ellos. En los ojos de la mujer era visible la tristeza, pero contenía el llanto con la manga de un saco desgastado.
La tarde del sábado, el hombre y su pequeño, de 7 años, regresaban al hogar cuando una accidente automovilístico le arrebató la vida a Gonzalo.
El señor perdió el control del vehículo en una pendiente, sacó al niño del interior, pero no logró saltar antes del colapso. “Mi hijo está bien de milagro. Su papá lo salvó. Entregó su vida por mi chiquito”, detalló Mariela durante el velorio, ayer en la mañana.
A la casa barrial de Santa Rosa, cuarta etapa, sur de Quito, llegaron los familiares y vecinos para despedir a Gonzalo.
Su mujer recordó que hace más de una década lo conoció en una reunión. “Me enamoré a primera vista”, agregó. Se casaron y tuvieron cuatro hijos. “A todos los quería, pero Gonzalito era su consentido. Hacían todo juntos”, precisó
María Astudillo, hermana mayor del fallecido, contó que hace 15 días había visitado a su ‘ñaño’. “Estábamos conversando de los hijos, me parece una pesadilla que él ya no esté aquí”, reveló. (AAM)