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¡Ortigados por ‘mañosos’!

Dos hombres y una mujer fueron señalados como supuestos ladrones. Los comuneros los retuvieron y les aplicaron el castigo

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Primero detuvieron a un sospechoso de robo y luego a dos más: otro hombre y una mujer.Yadira Illescas

Ni las disculpas públicas ni el toque de queda los salvaron de la purificación. Los robos de celulares y de animales ya tenían cansados a los habitantes de la parroquia Salasaca, de Pelileo, y el viernes pasado capturaron a tres sospechosos.

Uno de ellos fue retenido en el sector cuando asaltaba a uno de los comuneros. Los otros huyeron. Pero los habitantes encendieron las alarmas y un grupo de cien personas los siguió hasta Ambato, donde capturaron a un hombre y una mujer.

Los comuneros los subieron a una camioneta y ni la Policía Nacional de la Subzona de Tungurahua pudo evitar que se llevaran a los presuntos ladrones hasta la parroquia, para que sientan el poder indígena.

Una vez en el lugar, el pueblo se reunió en asamblea general, en la que participaron niños y adultos. Se resolvió el castigo, que consistió en la tradicional ortigada y el baño con agua fría en una de las acequias.

Los más ancianos se encargaron de coger la ortiga y frotarla fuertemente sobre los cuerpos de los dos hombres y la mujer. Mientras cada uno cumplía con el ritual, les aconsejaban en kichwa y en castellano que dejaran de robar.

Después, solo con ropa interior y expuestos al intenso frío, caminaron cerca de 15 minutos hasta el reservorio y ahí los hicieron bañar mientras pasaban la ortiga negra por sus cuerpos. “¡Ya no robaré más, les pido perdón!”, decía la fémina, llorando.

El proceso se extendió cerca de cuatro horas. A la medianoche retornó la calma en la parroquia. Hasta que no cumplan con todo lo acordado en asamblea, los tres implicados seguirán retenidos en la comunidad, aseguró Yajaira Masaquiza, secretaria del Gobierno de Salasaca.

La dirigente indicó que a más de la purificación y sanación ancestral, los presuntos pillos deberán cumplir con trabajo comunitario y pagar una sanción monetaria, que se destinará para obras del pueblo y el pago a los afectados.