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Pescadores sobrevivieron 30 horas a la deriva en alta mar

Francisco Anchundia, Gustavo Balón y Milton Tigrero no olvidarán la odisea que vivieron en alta mar cuando una enorme mantarraya viró la embarcación en la que salieron desde Santa Rosa (Salinas) en busca de albacora y bonito sierra.

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Milton Tigrero abraza a su esposa a su llegada.Joffre Lino

Francisco Anchundia, Gustavo Balón y Milton Tigrero no olvidarán la odisea que vivieron en alta mar cuando una enorme mantarraya viró la embarcación en la que salieron desde Santa Rosa (Salinas) en busca de albacora y bonito sierra.

Lo que al parecer sería una jornada normal de pesca se convirtió en una pesadilla cuando a las 08:00 del pasado domingo 9 de octubre de 2016, a 50 millas del puerto pesquero de Santa Elena, fueron sorprendidos por este pez que los dejó al garete en la inmensidad del mar.

Gustavo Balón, capitán de la lancha ‘Bendición de Dios’, pidió calma a sus compañeros para apoyarse entre todos. Como la nave quedó virada lograron amarrarse con una soga para permanecer flotando junto a la lancha.

“Les decía a los muchachos que estuvieran tranquilos que ya mismo alguien pasaría y nos recogería”, comentó Balón.

Pero el tiempo transcurrió y nadie los divisó. Los náufragos comenzaron a implorar a Dios. Sus fuerzas empezaron a agotarse en la noche. Tigrero y Anchundia estuvieron a punto de aflojarse.

“Le pedíamos con mucha fe a nuestro Cristo El Pescador que nos permitiera seguir viviendo; nuestros cuerpos cada vez se ponían más tembloroso por el frio. Antes de que amaneciera el lunes pensé soltarme para morir, pero mis amigos me decían que no lo hiciera”, recordó Milton Tigrero.

Francisco Anchundia, de 45 años, recordó que a las 14:00, cuando estaban a punto de sucumbir, un pequeño barco de bandera peruana los encontró. “Estábamos moribundos, veníamos solo sombras y cuando reaccionamos estábamos en el camarote de los peruanos”, indicó.

Los pescadores peninsulares fueron llevados a Puerto Pizarro (Perú) la mañana del martes, donde recibieron atención médica. Posteriormente se comunicaron con sus familiares que no sabían de lo ocurrido.

Los artesanos arribaron vía terrestre al mediodía de hoy, jueves 13 de octubre, a sus hogares.

Lo primero que hicieron fue acudir a la ermita de Cristo El Pescador, ubicada en el malecón de Santa Rosa, para agradecer a su santo patrono por el milagro.

“Volvimos a nacer, mi señor, por eso te agradeceremos y veneraremos toda la vida. Gracias por volver a reencontrarme con mi familia”, decía con devoción Gustavo Balón, mientras abrazaba a sus hijas.