Riobamba: Retratos de una médica autista

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Riobamba: Retratos de una médica autista

El arte ha sido el camino para poder expresarse y también una forma de subsistencia, porque sigue estudiando

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Desde los 4 años, Anita empezó a dibujar viendo a su mamá embarazada.Patricia Oleas

En la hoja de vida de Anita Valle consta una serie de diplomas por los altos puntajes obtenidos, por ser la mejor egresada, la primera de la clase. Y también de premios por su habilidad para el dibujo; el más reciente es el primer lugar del octavo Salón Nacional de Dibujo 21 de Abril, de la Casa de la Cultura de Chimborazo.

Pero estos triunfos no han ido de la mano de la estabilidad emocional de Anita Valle, quien fue diagnosticada dentro del espectro autista desde los 14 años. “No entendía por qué me costaba tanto, pasé por varias escuelas y colegios, siempre fui buena estudiante, ese no era el problema, simplemente no me entendían”, afirma con timidez.

Tiene muy buena memoria, pero debido a su condición presenta hipersensibilidad sonora y táctil. “Puedo sentir hasta el ruido de la electricidad, en un lugar escucho todo al mismo tiempo, eso agota mi mente”, explica.

A la mujer, de 36 años, le cuesta hablar en público, pero lo hace con esfuerzo mientras frota insistentemente sus manos, una característica de las personas autistas.

Cuando buscó una opción de educación superior pasó por varias carreras, pero en Medicina se sintió cómoda. “Los cinco primeros años no tuve problemas, aprendí rápido, pero se presentó un conflicto con un profesor que no entendió una de mis reacciones y preferí retirarme”, señala.

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Una de las obras a través de las cuales la médica expresa sus sentimientos.Patricia Oleas

EN PROGRAMA

Más tarde decidió retomar la carrera y tuvo la confianza para contar que es autista. “Tenía miedo, pensaba que me iban a rechazar”, acota.

Con la ayuda del programa inclusivo Sin Límites, de la Universidad Técnica de Ambato, pudo completar su pénsum, hacer el internado rotativo y obtener su título con todos los requisitos que indica la Ley de Educación Superior.

Anita integra este grupo de jóvenes con diferentes capacidades a quienes en este programa les brindan acompañamiento, adaptando ciertos procedimientos. Hasta la fecha se han graduado 52 estudiantes, detalla Gabriela Cruz, psicóloga del programa.

En el caso de Anita, se le permitió exponer sus trabajos sola, se le extendió unos minutos más en pruebas escritas y en las que podía se le tomaron en forma oral. Además, se le realizó un acompañamiento en su internado en el hospital, donde se le otorgaron espacios de descanso para no saturar su mente.

Este programa se acopla a las necesidades del estudiante. Por ejemplo, a alguien con discapacidad visual se le entrega libros en braille y programas de voz en la computadora. Para alguien con discapacidad sonora existe un intérprete en lenguaje de señas.

Según la psicóloga, lo complicado en estos casos ha sido que el entorno se adapte. “Ellos hacen un esfuerzo grande, pero es a las otras personas a las que les cuesta adaptarse, comprender, ser más empáticos”.

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Anita Valle, por su condición, es hipersensible.Patricia Oleas

LA ARTISTA  Y SU PREMIO

El arte ha sido para Anita un camino de expresión y de salvación. A los cuatro años, cuando su madre estaba embarazada, aprendió a retratar a mujeres en estado de gestación para entender el proceso.

Desde entonces, desarrolló una especial habilidad para retratar rostros, especialmente de adultos mayores.

Su trabajo le valió el primer premio en la convocatoria de la Casa de la Cultura de Chimborazo, donde expuso su obra Grito de Héroe, un lienzo en carboncillo y lápiz que pintó como homenaje al personal de primera línea que perdió su vida durante la pandemia.

“Me impactó mucho, perdí a un profesor, a un amigo y a una enfermera que me ayudó y acompañó en mi internado. Quise hacerles un homenaje”, manifestó muy emocionada al recibir su premio.

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La joven médica ha obtenido diversos reconocimientos.Patricia Oleas

DIFUNDE TRABAJO POR REDES SOCIALES

El arte también le ha servido como forma de subsistencia. Por redes sociales, Anita difunde sus dibujos en los que expresa sus sentimientos. Basta que le envíen una fotografía para que ella plasme retratos impresionantes.

Este ingreso le permite solventar sus gastos, pues por su condición le es difícil ejercer como médica tratante.

Consciente de ello, Anita empezó a estudiar una maestría en ciencias biomédicas, mención ciencias básicas. Sueña con ser investigadora en neurociencias.