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Saquearon una iglesia en Sucumbios
El templo de Pacayacu fue atracado hace un mes. Los ‘choros’ se llevaron la custodia, el copón y grafitearon las paredes con imágenes obscenas.
Los pobladores de Pacayacu, en Sucumbíos, no salen de su asombro. Ha transcurrido un poco menos de un mes desde que robaran en la iglesia católica de la zona y el hecho sigue comentándose.
“Las monjitas son las encargadas del templo. Ellas saben bien lo que sucedió”, indicó una moradora, sentada en el parque. La habitante se refirió a las hermanas Marianitas, quienes han estado en la provincia por más de 20 años.
Su casa está al lado de la vía que conecta el poblado con Puerto El Carmen (Putumayo). Dentro de esa vivienda se encontraba la hermana María, religiosa temerosa de dar su nombre completo, tras el suceso.
La monja llevaba un hábito beige, lentes y sandalias. Con prudencia comentó que el atraco se conoció la tarde del 21 de mayo. “El domingo salimos a Dureno, a un encuentro pastoral. Eso fue en la mañana y volvimos alrededor de las tres de la tarde”, precisó.
Un día antes habían organizado un rezo que duró gran parte de la noche. Pero están seguras de que cerraron la puerta de la entrada de la iglesia con un candado. Cuando volvieron de sus ocupaciones, Sandra Montalván, una de las colaboradoras católicas, vio que el portón metálico estaba entreabierto.
El instante en que ingresaron, todo parecía normal. “Pensábamos que el grupo de remodelación estaba trabajando”, manifestó la mujer. Lo dedujeron porque el interior estaba desordenado.
Pero el momento en que vieron las hostias regadas en el piso supieron que algo andaba mal. Se acercaron al altar y notaron que la custodia (pieza en forma de sol donde se coloca la hostia) no se encontraba. Además, el copón había desaparecido.
Eso no era lo único que hallaron. Los testigos vieron que las paredes estaban con grafitis obscenos. Aquellos dibujos desagradables –la mayoría de órganos sexuales- se acompañaban con insultos a los religiosos, especialmente contra el cura. Como prueba del percance quedó una lata de pintura en aerosol sobre una de las bancas del templo.
Rápidamente avisaron a la Policía. Montalván y la hermana María presumen que el robo ocurrió la madrugada de esa fecha, pero hasta el momento, los responsables no han sido identificados.
Para los afectados, lo más preocupante es que unos días después del incidente, hubo personas que les informaron en dónde hallarían algunos de los artículos sustraídos. Mediante una llamada anónima, les indicaron que otra parte del ‘botín’ (manteles y vestimentas de los santos) estaban dentro de un bosque de la localidad.
Cuando fueron a ver a esa dirección encontraron lo descrito. Pero las demás cosas, entre ellas parlantes y consolas, no han aparecido.
Desde ese día, la comunidad religiosa no ha podido reponer las pérdidas. “No tenemos los fondos para comprar una nueva custodia o un copón”, dijo la monja. Calculan que todo lo robado sumaría más de 5 mil dólares. Para recoger esos fondos tienen previsto realizar una colecta, con comida solidaria y otros eventos.