¡En Quito un obrero se salvó gracias a una cuerdita!

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¡En Quito un obrero se salvó gracias a una cuerdita!

Un albañil quedó colgado de un andamio mientras hacía trabajos en el edificio Benalcázar Mil, en el centro norte de la ciudad

Foto de Sistema Granas (7095440)
El afectado fue llevado a una casa de salud.Karina Defas

Los transeúntes de la calle 10 de Agosto y Riofrío se imaginaron lo peor cuando vieron a un hombre balanceándose a unos 45 metros de altura, en una pared externa del Benalcázar 1000, la mañana de ayer.

Este es un edificio tradicional del centro-norte de Quito, donde funcionan varias oficinas de abogados y notarías.

Allí se realizan trabajos de reparación en la mampostería desde hace un mes. Para ello se instalaron andamios, pero una de las cuerdas se soltó con el trabajador en labores.

“Al principio creímos que se trataba de un intento de suicidio, pero el joven se aferraba a la cuerda”, relató Walter Muso, vendedor de fruta.

El hombre, de 28 años, tenía un arnés de seguridad que le permitió sostenerse hasta que llegara el equipo de rescate del Cuerpo de Bomberos de Quito.

El mayor Héctor Jacho informó que fue necesario que los rescatistas subieran hasta la azotea del edificio de 18 pisos, para descender con otras cuerdas y estabilizar al albañil.

Aparentemente habría sido un fallo del andamio que quedó a la altura del piso 15. “Los trabajos se realizan con todos los protocolos de seguridad”, aseguró Raúl Iza, presidente del edificio.

Contó que fueron los guardias quienes le advirtieron del incidente, para que llamara a emergencias. “Menos mal es joven, tenía fuerza para sostenerse. Si no, otro sería el cuento”, comentó Walter.

Foto de Sistema Granas (7095661)
El Cuerpo de Bomberos de Quito lo rescató.CORTESIA

En las primeras valoraciones se determinó que tenía una luxación en el pie izquierdo, debido al incidente. De todas formas fue llevado a una casa de salud para su evaluación. Luego de una hora, el tráfico volvió a fluir y los ocupantes del edificio volvieron a sus actividades.

“Creo que Dios le tiene un plan, porque cuando no es de ser, no es de ser”, finalizó el comerciante de fruta. 

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