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Sangolquí: víctimas de transexuales pagaban o 'marchaban'

Al menos 25 personas integrarían una banda de mujeres trans, acusadas de violación. Supuestamente mandaban fotos de decapitados para extorsionar

TRANS
La Policía está tras la pista de otros dos sujetos, quienes serían los que amenazaban a las víctimas con mensajes de texto y de audio.Cortesía

Las fotos de hombres decapitados reemplazaron a las de personas desnudas, y las frases seductoras ahora eran amenazas de muerte para exigir dinero. Esa era, al parecer, otra forma de extorsión que tenía la banda de mujeres transexuales acusadas de haber violado a un chico en Sangolquí, cantón Rumiñahui, al sur de Quito.

Así lo revelaron las investigaciones de la Policía Judicial, subzona Pichincha, tras la detención de tres chicas transexuales y un hombre, por el delito de abuso sexual. Ellos ofrecían encuentros íntimos a través de una página de Internet y se pautaba una cita en una casa.

Según las pericias, si alguien preguntaba sobre los servicios -en chats privados- inmediatamente era intimidado. Las personas que mandaban los mensajes se hacían pasar por miembros de carteles mexicanos y sicarios.

“No quiero involucrar a su familia en esto. Así que dígame si quiere que resolvamos esto por las buenas o por las malas”, escribían. Cuando el cliente respondía le pedían que hiciera un depósito de 800 dólares. De lo contrario, enviaban fotos de armas y le decían que estaban listos para matarlo.

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Los mensajes estaban con fotos de armas.Cortesía

Otros implicados

Pero los aprehendidos en Sangolquí habrían tenido la colaboración de otros dos hombres que se encargaban de llamar o mandar los mensajes amenazantes, detalló Julio Pillajo, teniente de la PJ. “Ellos son las parejas sentimentales de las mujeres transexuales”. Aunque ambos todavía no han sido detenidos.

Sin embargo, la banda estaría integrada por más personas. El agente indicó que durante el allanamiento a la vivienda, donde se produjo la violación, se hallaron recibos de depósitos y pertenecen a cerca de 25 individuos. “Se está trabajando para vincularlos en este caso”.

Nadie sabe nada

Luego de agarrar a los primeros sospechosos, los agentes de la PJ se enteraron que las extorsiones ocurrieron por poco más de un año. “Vinieron de Riobamba, estuvieron por Cayambe, donde también tuvimos denuncias y finalmente llegaron a Sangolquí. Se quedaban entre dos y tres meses en cada lugar”.

En esta última ciudad, las chicas trans y sus cómplices arrendaron un departamento del segundo piso de una casa de la calle Colombia, y taparon las ventanas con cortinas negras, aproximadamente ocho días antes de la captura.

Tal vez por eso los vecinos dijeron que nunca vieron nada ni siquiera oyeron algún grito que los delatara. “Se armó el escándalo cuando vino la Policía”, contaron los comerciantes que tienen sus negocios frente a ese inmueble.

“No nos afecta, pero tampoco hay que generalizar”

Diane Rodríguez, directora de la Asociación Silueta X, comentó al respecto que este tipo de actos tienen que sancionarse y no importa si los cometieron personas de la comunidad GLBTIQ. “Tenemos derechos y obligaciones y si alguien cometió un delito debe pagar con cárcel”.

Pese a que es una historia que no los afecta, Rodríguez acotó que este tipo de situaciones no tienen que ser una excusa para generalizarlos. “Es como si un hombre asesinara a una mujer y dijéramos que todos los hombres son femicidas. Son conceptos que no los usamos”.

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