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Esta semana empezó la segunda fase de la reapertura de los templos de Quito

En el Centro Histórico también se reactivan las ventas de velas y estampitas de santos.

Dentro de Santo Domingo se debe mantener la distancia de dos metros entre cada persona.
Dentro de Santo Domingo se debe mantener la distancia de dos metros entre cada persona.Karina Defas / EXTRA

Las iglesias del Centro Histórico de Quito son las más antiguas y concurridas de los fieles. Aunque por ahora solo se puede rezar 15 minutos y de lejitos.

Eso ha permitido, además, que los negocios aledaños reanuden sus actividades. María del Carmen Reyes acomoda las velas, el palo santo y las estampitas de su puesto en Santo Domingo. Lleva haciendo lo mismo desde hace 20 años.

Retomó sus actividades esta semana, luego de que la Arquidiócesis de Quito anunciara que por fin se reabrieron los templos católicos. Dejó de montar su puesto en la puerta de la iglesia desde el 16 de marzo, cuando hubo que quedarse en casa para frenar los contagios de COVID-19.

“Sobreviví con los ahorros que tenía, pero rogaba a Dios que pueda volver a trabajar”, dice la mujer de 57 años.

Ella es devota de San Judas Tadeo, a quien le van rezar todos los jueves, como ayer. “Ahí venía más gente y se vendía más”, comenta.

Por ahora las ventas no son lo que eran antes de la emergencia sanitaria, pero se mueven de a poco. Paga a alguien que cargue la mercadería a diario desde su casa. “Todos los días es el mismo proceso y me gusta estar aquí”, agrega.

La caridad

Mariana Maila también volvió al portal de la iglesia de Santo Domingo por ayuda.

Su hija Adriana, de 16 años, tuvo una operación de riñón hace un par de meses, pero las complicaciones no han parado. “La herida no se le cierra, ya los médicos no tienen respuesta”, dice la señora.

Un encargado toma la temperatura de los fieles antes de entrar a las iglesias.
Un encargado toma la temperatura de los fieles antes de entrar a las iglesias.Karina Defas / EXTRA

Ambas se trasladaron desde el sur de Quito para pedir alguna colaboración de los feligreses que empezaron a llegar.

“Antes también veníamos, pero con la cuarentena no podíamos salir”, expresa.

Están desesperadas, pues tampoco han podido pagar el arriendo y la dueña de casa ha advertido que la tendrán que desocupar si no cumplen con la deuda. La muchacha usa pañales desechables y sondas que deben ser removidas a diario. Están a expensas de la solidaridad de los creyentes que como Rosa de Jesús Uribe van a rezar por la salvación de sus almas.

Rosa también retomó sus visitas semanales. “He rezado en mi casa, pero no es lo mismo”, comenta. Lleva un escapulario colgado en el pecho y una Biblia en la mano.

Los protocolos

Otro templos que abrieron sus puertas son: la Catedral Primada, El Sagrario, San Agustín, La Basílica, San Marcos, San Sebastián, El Belén, San José La Libertad, Sagrado Corazón de Jesús de San Juan, Santa María Madre de la Iglesia de Miraflores y Cristo Resucitado de la comuna Santa Clara de San Millán.

David de la Torre, obispo auxiliar de la Arquidiócesis, explicó en un vídeo de la entidad que el 8 de junio del 2020 comenzó una segunda fase en la reapertura de los templos para una “brevísima celebración de la palabra y en la que se distribuirá la sagrada comunión”.

Para entrar, los feligreses deben limpiar sus zapatos en una bandeja con desinfectante y un encargado toma la temperatura de cada uno. Adentro las bancas están marcadas con los lugares que se pueden ocupar. Cada uno tiene 15 minutos para rezar.

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