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Sintió que jugaron con sus sentimientos
Hernán Lucas, Manta (Manabí)
Su dolor era tan intenso como su decepción. Miguel Laine no soltaba el ataúd de su hija y repetía que la buscó hasta el último momento. Hasta que la tarde del pasado sábado se apagó de golpe la esperanza de encontrarla con vida.
Ha pasado un mes del terremoto, pero el dolor de la familia de Mayra Juliana Laine Carbo se intensificó la mañana de ayer, cuando se resignaron a despedirla para siempre, en su sepelio realizado en el cementerio Parques del Recuerdo, de Manta.
Don Miguel se cuestionaba el porqué jugaron con sus sentimientos. “Un taxista me aseguró que mi hija fue sacada viva de los escombros la noche del 16 de abril”, comentó el progenitor de la joven, de 23 años, quien falleció sepultada en el centro comercial Felipe Navarrete, de la parroquia Tarqui.
Durante 28 días, la sospecha de que Mayra podría estar viva alimentó la esperanza del adulto mayor, tanto que pidió que el pasado 4 de mayo se reanudara la búsqueda bajo ese local, donde la chica trabajaba.