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“Sobrevivimos comiendo guineos y huevos criollos”
Manuel Toro, Muisne (Esmeraldas)
Con su mano derecha saca desde una olla una cucharada de arroz humeante que la pone sobre un plato blanco, acompañado de pescado frito. Ese ‘banquete’ en pocos minutos es consumido por uno de los damnificados por el terremoto.
Se mueve rápidamente por toda la ‘cancha’, perdón por la cocina, como si fuera jugador de fútbol, pero no lo es. Se trata de Anita Valencia Angulo, de 42 años , madre de 6 hijos, quien atiende a sus clientes en su negocio de comida, ubicado en el sector Continental, en Pueblo Nuevo, cantón Muisne, en Esmeraldas.
Ella perdió sus enseres como nevera, 2 televisores y vajillas, con los tres fuertes sismos, menos la fe y la esperanza de seguir adelante. “Aún conservo lo más preciado: mi vida y la de mis hijos”, dice la mujer de raza negra.
Ella se levanta de madrugada y muy por la mañana tiene listos sus platos de mariscos y carne que expende a sus clientes. Dice que no se ha dejado vencer por los movimientos telúricos del 16 de abril y los daños a su hogar la obligaron a dejar de trabajar por 18 días.
“Durante ese tiempo mi familia y yo sobrevivimos comiendo guineos y huevos criollos, somos del campo, hemos logrado sobreponernos y estamos listos para seguir esforzándonos día a día”, dice la mujer con una sonrisa y el optimismo de una dama luchadora.