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¡Una desgracia tras otra en Pomasqui!

Un muro cayó y una chica murió. Su cuñado se fracturó la pierna dereca. Sucedió a solo 24 horas del aluvión que arrasó parte de la parroquia

POMASQUI
La joven quedó tendida en medio de los escombros tras el colapso. Angelo Chamba

Las desgracias no se van de Pomasqui, en el norte de Quito. Primero, un aluvión destruyó la parte central de la parroquia y un día después una mujer muere aplastada por una pared, a 1,6 kilómetros hacia el sur de la inundación.

Ayer, los parientes de la fallecida, Julissa Vélez, llegaron a la morgue para retirar su cuerpo y velarlo en Las Tolas, a seis cuadras de donde ocurrió el deceso. Su padre, llamado Hernán, lloraba por la partida de la segunda de sus tres hijos.

Los sueños de la joven, de 20 años, de ser guía turística se truncaron por la culpa de un molón que le golpeó la cabeza cuando caminaba junto a su cuñado Dalton Vélez por la avenida Manuel Córdova Galarza.

“Iban a la tercena a comprar carne para la merienda”, contó Hernán, protegido con mascarilla y vestido de negro. Eran las 15:00 del jueves y un ventarrón hizo que la pared se derrumbara sobre ambos.

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La gente se acercó para ayudar a los afectados.Cortesía

Dalton logró sobrevivir, pese a tener una fractura en su pierna derecha. Julissa, con pantalón jean y saco rojo, murió en ese momento. Ni siquiera los bomberos, que llegaron tras la alerta, pudieron salvarla

Mala suerte en la familia

Hernán trabaja en una fábrica de plásticos y esa tarde lo llamaron para contarle lo ocurrido. La empresa queda cerca de la casa en donde se cayó la pared, por lo que fue corriendo.

Llegó agitado y se topó con el cadáver de Julissa en medio de los escombros de cemento. Junto a ella estaba Dalton, siendo atendido por los rescatistas.

Eran las 17:00 y llovía. Las personas que socorrieron a los afectados cubrieron el cadáver para que no se mojara. Esperaban que llegara Dinased Criminalística para llevárselo.

Entre tanto, el joven era embarcado en una ambulancia. Poco a poco arribaron los parientes de Julissa, quien se despidió de su padre con un simple ‘chao’ aquella mañana. “Salí temprano a mi trabajo y le dije a ‘mija’ que cerrara la puerta. No pensé que ella saldría y no volvería jamás”.

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Hernán, padre de Julissa, llegó a la morgue para retirar el cuerpo.René Fraga

El dolor le impidió a Hernán seguir hablando y en su lugar lo hizo un primo que lo acompañó a la morgue. “Le pedimos a Dios que ya nos dé una tregua”, suplicaba el pariente.

La tragedia se en una familia

La razón es que Julissa es la tercera fallecida en la familia en lo que va del año. El padre de Hernán y un sobrino murieron en Esmeraldas. El primero por culpa de un cáncer y el segundo en un accidente vial.

Ahora, los restos de la joven reposarán en el cementerio de Pomasqui, la parroquia a la que llegó la mala suerte tras el aluvión.

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La pared pudo debilitarse por la lluvia.Angelo Chamba

El dueño de la propiedad pagó todo

Los parientes de la víctima no querían especular sobre lo que provocó el colapso estructural. Sin embargo, Christian Rosero, comandante de Policía de La Delicia, dijo que probablemente la pared quedó endeble por la fuerte lluvia y por el viento se derrumbó.

Según la Agencia Metropolitana de Control, la familia de la víctima es la que decidirá si pone o no una denuncia contra el propietario del inmueble. Pero los parientes explicaron que conversaron con el dueño y él se encargará de todos los gastos en este caso.

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