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¡Vecinos preocupados por daños en sus casas!
Ariana Almeida Martínez, Quito
Segundo Pruna, morador del barrio Chilibulo, en el sur de la urbe, tuvo que dejar su casa hace un mes.
Su vivienda no es una de las afectadas por el hundimiento del lugar -suscitado en enero pasado- pero se encuentra comprometida. Esto porque colinda con una de las cuatro que están siendo derrocadas por trabajadores municipales, desde el 30 de abril, proceso que se extenderá por cuatro semanas.
“Me van a quitar el techo para que las piedras de al lado no causen daño”, detalló Segundo, que adquirió ese predio hace 45 años. Debido al inconveniente, tuvo que arrendar un departamento con su esposa, gasto que posiblemente ya no podrá seguir cubriendo.
Llegaron los expertos
Pruna desocupó la cocina de su domicilio, para que los obreros puedan cambiarse desde que iniciaron trabajos previos a la demolición. “Cuando terminen de derrumbar, dijeron que me van a dejar limpiando y todo bien como antes”, explicó el jubilado de 79 años.
El hombre no es el único que vive esta situación. Nancy Braganza, otra vecina del lugar, teme por la estabilidad en su vivienda, que también se sitúa junto a uno de los inmuebles que serán tumbados. “Espero que me den una respuesta. Con todos los trabajos se me está dañando el muro”, indicó.