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Buena Vida

‘Supercuerpos’, un logro más de la tecnología

Para algunas personas el cuerpo es sagrado e inalterable. Para otras, no muchas, es una fuente de limitaciones que se pueden arreglar y mejorar con tecnología.

Imagen NEIL HARBISSON
Neil Harbisson es una de las personas que ha utilizado la tecnología para suplir alguna función corporal.Cortesía

Para algunas personas el cuerpo es sagrado e inalterable. Para otras, no muchas, es una fuente de limitaciones que se pueden arreglar y mejorar con tecnología.

Imagine un dispositivo implantado en el estómago que sea capaz de enviar señales de saciedad al cuerpo cuando ha comido lo necesario. Un implante de córnea que le permita fusionar su vista con la realidad aumentada y además grabar todo lo que suceda a su alrededor. O, un chip incrustado en su cerebro que lo deje comunicarse con la computadora sin realizar ningún movimiento con sus extremidades.

¿Imposible? Pues sepa que existen cientos de personas en el mundo que experimentan con sus cuerpos, y desde hace muchos años atrás, con el fin de probar teorías o simplemente aumentar sus habilidades.

La mayoría son biohackers, es decir que pertenecen a una tendencia que nació en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y motiva a la ciudadanía a realizar sus propias investigaciones en el hogar. Defienden el libre acceso a sus cuerpos, la libertad de información y la mejora de la calidad de vida para todo el mundo.

Entre estos destaca Kevin Warwick, científico, ingeniero y profesor de Cibernética en la Universidad de Reading (Reino Unido) que se implantó en el brazo un transmisor para controlar puertas, luces, calefactores y otros dispositivos mediante señales de proximidad, en 1998. Cuatro años después, conectó su sistema nervioso a Internet, logrando controlar un brazo robot ubicado en la Universidad de Columbia (Nueva York), desde Reino Unido.

Hasta ahora la tecnología se aplicaba en el cuerpo de personas con alguna dolencia o para suplir alguna función corporal. Por ejemplo, los marcapasos, esos aparatos electrónicos que mediante señales eléctricas dictan el ritmo que debe seguir el corazón del paciente. Hoy, se usan también para otorgar capacidades al cuerpo humano que antes no eran propias.

Mientras prueban sus límites con chips que reportan temblores, cámaras en los ojos y orejas en los brazos, los biohackers imaginan un futuro en el que puedan implantarse chips que aumenten la memoria o que contengan recuerdos que nunca sucedieron, también que sirvan para comunicarse con el pensamiento.

KEVIN WARWICK

1998

Se implantó en el brazo un transmisor RFID que utilizó como control remoto de puertas, luces, calefactores y otros dispositivos computarizados mediante señales de proximidad.

ROB SPENCE

Es un director de cine canadiense que perdió su ojo derecho jugando con una pistola cuando tenía 9 años. A los 43 se convirtió en un cyborg por implantar una cámara en lugar de su ojo de vidrio, la cual graba escenas de hasta 3 minutos con excelente calidad.

MARK GASSON

En el 2009 se colocó una cápsula de vidrio RFID en su mano izquierda, que funcionaba como dispositivo de identificación para ingresar al edificio inteligente de la Universidad de Reading. Luego se amplió a lector para que su teléfono funcionara solo cuando él lo sostenía.

TIM CANNON

Desarrollador de programas electrónicos, tiene distintos implantes, el último de los cuales es el Northstar, que se ilumina cuando está cerca de un imán. Su empresa de Pittsburgh, Grindhouse Wetware, desarrolla, tecnología para biohackers.

LEPHT ANONYM

Tiene uno chip que le permite desbloquear el ordenador personal y otros dispositivos, además de discos de metal de neodimio en los dedos que le permiten la detección de la fuerza de los campos electromagnéticos. Está previsto que le implanten un pequeño chip brújula cerca de su rodilla izquierda.

MOON RIBAS

Es una bailarina española que se implantó un chip en el brazo izquierdo que le permite sentir todos los terremotos del mundo. Bautizado por ella como su “sentido sísmico”, esta nueva “habilidad” le resulta como una especie de sexto sentido.

NEIL HARBISSON

Es daltónico y tiene una cámara sujeta a su cráneo que le permite “ver” los diferentes colores a través de las vibraciones que estos provocan y recibe en su cabeza. Gracias a esto ha aprendido a distinguir una gran variedad de colores.

STERLAC

Es un artista que creció en Melbourne (Australia) y cuyos trabajos se centran en la extensión de las capacidades del cuerpo humano. Se implantó quirúrgicamente una oreja cultivada con células en el brazo izquierdo, con un micrófono conectado por Wi-Fi que le permite a otras personas en el mundo escuchar lo que él oye.

JAMES YOUNG

Este fanático de los videojuegos es el receptor de una prótesis de fibra de carbono, de alta tecnología, inspirada en el juego Metal Gear Solid. Además de conectarse a los nervios y a los músculos del hombro, viene con una linterna, un puerto USB, un reloj, y hasta un drone.

SHEITAN TENET

El artista y tatuador perdió su brazo derecho en un accidente... ¿Cómo podría seguir practicando su arte? El francés, JL Gonzal, desarrolló para él un miembro totalmente adaptado para hacer tatuajes; con motor, agujas y todo. Está hecho con partes de una prótesis de articulación, partes de una máquina de escribir y un gramófono.