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Buena Vida

Consultorio Sentimental: “Mi esposo prefiere a su amante"

Doña Esperancita no solo trata temas relacionados al amor, también de otra índole. 

El esposo prefiere a la amante.
El esposo prefiere a la amante.Adrián Peñaherrera

Me llamo Letty, tengo 52 años y le escribo desde General Villamil, Playas. Quisiera que me ayude con un consejo. Mi esposo es de mi misma edad, trabaja en un mercado en Guayaquil vendiendo mariscos. Me enteré que tiene una amante de 28 años, ella tiene un puesto justo en frente de su local. Esta mujer afirma amarlo, pero no me creo ese cuento, ya que mi marido está enfermo, además es muy viejo para ella. Estoy segura que solo lo quiere para ‘sangrarlo’ y sacar provecho; lo he visto por varias ocasiones separar dinero para dárselo a esta tipa y no me parece justo porque su familia somos nosotros, quienes vivimos con él. Prácticamente esta mujer ha llegado para hacernos la vida imposible. Mi marido ya no me trata igual, me habla de mala manera y siempre está de mal carácter conmigo. Es increíble, él la prefiere a ella que a mí, su esposa de mucho tiempo, es como si no le valiera nada. Me han contado que esa mujer es una cualquiera y está acostumbrada a sacarle plata a los hombres. Lo tiene engatusado, aferrado a ella. A pesar de todo lo quiero, aunque ya no como antes... ¿Qué debo hacer?

Respuesta:

Tu marido es un viejo verde y está ‘calzoneado’. Recuerda hay mujeres que tienen sus artimañas para seducir a hombres mayores y obtener algo a cambio. No puedes hacer el papel de tonta y seguir permitiendo estas cosas en tu hogar. Él debe abrir bien los ojos y darse cuenta que solo lo quieren por interés, sin embargo, puede que ya lo sepa y le guste esa forma de vida... La familia siempre es prioridad, no deberías dejarte quitar lo que les pertenece, así sea un centavo, eso debe quedar en casa. Si aquel hombre no quiere dejar a su amante, entonces toma una decisión que te ayude a salir de ese tormento. Tú eliges si quieres separarte o seguir soportando esa situación. Es evidente que tu matrimonio está roto, y la verdad ya no habría mucho que hacer ante tanta sinvergüencería. A veces se puede pensar que se pierde, pero en realidad se gana, porque si llegas a divorciarte tendrías la oportunidad de rehacer tu vida, o más aún, vivir tranquila, sin que nadie te moleste. Ya no sufras, simplemente despréndete de lo que te hace daño. ¡He dicho!

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